Tras la muerte de la Reina, los dirigentes sindicales han cancelado las huelgas previstas "por respeto" a la Familia Real. Pero los conservadores y la patronal no han detenido su guerra de clases. El movimiento obrero debe movilizarse para derribar su sistema.

La campaña electoral más racista, nacionalista y desconectada de Suecia que se recuerda ha producido, como cabía esperar, un gobierno con una política para empeorar la vida de los trabajadores, mientras culpa a los inmigrantes. Estas mentiras racistas no pueden ocultar los enormes problemas a que se enfrenta la población sueca. Debemos prepararnos para la lucha de clases.

La caída del gobierno Draghi en Italia ha provocado la convocatoria de elecciones anticipadas para el 25 de septiembre. Mientras cunde el pánico ante la inevitable victoria de una coalición de derechas liderada por el partido Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) de Giorgia Meloni, el hecho es que los trabajadores y los jóvenes tienen pocas ilusiones de que un cambio en la élite mejore su situación, cada vez más desesperada.

En los últimos días, las fuerzas ucranianas han realizado avances significativos en el frente de Jarkov, obligando a los rusos a una retirada desorganizada. ¿De dónde vino esta contraofensiva sorpresa y cuál es su significado para la guerra en general?

Liz Truss ha ganado la carrera por el liderazgo tory, convirtiéndose en la última primera ministra británica. Heredará una serie de crisis: desde el aumento de los precios de la energía y la "estanflación", hasta una creciente ola de huelgas. Explosiones revolucionarias están en el horizonte.

Siendo la monarca con el reinado más largo del país, la reina Isabel II representó una época pasada de estabilidad. Su fallecimiento marca el comienzo de una nueva era de crisis; otro pilar que se derrumba del establishment británico, que presagia levantamientos revolucionarios.

Los resultados del plebiscito de salida para refrendar la propuesta de nueva constitución emanada de la Convención Constituyente han dado una amplia mayoría a la opción rechazo, con un 62% de los votos. Este resultado es incluso peor de lo que preveían las encuestas. Es necesario explicar el porqué.