Finalmente, tras 4 días de negociaciones intensas los 27 países de la Unión Europea (UE) llegaron a un acuerdo sobre el llamado Fondo de Recuperación, cuantificado en 750.000 millones de euros. El gobierno español dice que el acuerdo es muy ventajoso para el país, y la derecha en general también se ha mostrado satisfecha. Ahora bien, la pregunta que debemos hacernos es: un acuerdo ventajoso, ¿para qué clase?

Con un decreto presidencial firmado el 10 de julio, el régimen de Erdogan decidió convertir Santa Sofía, en Estambul, una histórica iglesia bizantina construida en el año 534, de museo a lugar de culto musulmán. El monumento bizantino fue convertido en museo en 1934 con un decreto del fundador del Estado burgués moderno, Kemal Ataturk, y marcó el carácter secular del Estado turco.

El debate sobre el proyecto de ley de retiro del 10% de las pensiones, se da en un contexto en que la mayor parte de la población trabajadora está siendo golpeada por la pandemia del COVID 19 y los primeros pasos de la crisis capitalista. El pésimo manejo de la enfermedad ha llevado a la muerte de al menos 7000 personas y al colapso del sistema de salud.

A medida que la sociedad comienza a reabrirse, la clase dominante espera una vuelta a la "normalidad". Pero el futuro no se parecerá en nada al pasado. Se avecina una profunda depresión que amenaza con lanzarnos atrás hacia la década de 1930. Debemos luchar por la revolución.

El modelo nórdico es alabado tanto por la derecha como por la izquierda reformista. Cada uno de estos bandos saca sus propios argumentos basándose en características del modelo nórdico que son favorables a su ideología: que si la derecha dice que allí el salario mínimo no existe y que por eso no hay paro, que si la izquierda reformista habla de empresas estatales que funcionan bien, etc.

Semanas después de conseguir una victoria electoral aplastante, el régimen del presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, y su Partido Serbio Progresista se enfrentan a una creciente insatisfacción y disturbios civiles. Hay muchas razones legítimas para los disturbios. La mayoría de la gente está furiosa por la mala gestión criminal de la crisis COVID-19, y profundamente preocupada por el inminente desastre económico.

Este año ha sido extraordinario en la política irlandesa. Los partidos políticos dominantes, Fianna Fáil y Fine Gael, recibieron un golpe terrible en las elecciones de febrero, tanto que los partidos que una vez tuvieron el 80 por ciento en las elecciones han visto reducido su voto combinado como primera opción al 43 por ciento.