El pueblo Saharaui hace décadas que exige un referéndum para poder decidir constituirse como Estado independiente y poner fin a la ocupación de las fuerzas represivas marroquíes. Recientemente saltó la noticia de la violación del alto el fuego del gobierno de Marruecos iniciando así un conflicto con el Frente Polisario, el movimiento político representante del pueblo saharaui.

Después de cinco años de relativa calma en la lucha de clases en Guatemala, cuando la caída del gobierno corrupto de Otto Pérez y Roxana Baldetti hizo posibles movilizaciones de la juventud y la clase trabajadora, nuevamente estamos en el inicio de una crisis institucional y posiblemente el desarrollo de un movimiento de masas.

Los acontecimientos se mueven a gran velocidad en el Perú, el día 9 de noviembre fue destituido el hasta entonces presidente Martin Vizcarra; una semana después el nuevo gobierno de Merino ha caído por la presión del movimiento de masas desatado en los últimos días. La crisis en el Estado burgués ha abierto las compuertas de la lucha de clases en las calles y la clase trabajadora y la juventud han derrotado al régimen en esta primera batalla.

El presente artículo fue escrito en el 2002 como parte de una discusión sobre la lucha del pueblo saharaui. Lo publicamos actualmente no sólo por el interés y vigencia de su análisis, sino también por los actuales acontecimientos que se están desarrollando en el Sahara Occidental.

Una segunda ola de COVID-19 está haciendo estragos en Europa. Esto no fue inevitable, sino una consecuencia mortal de los gobiernos que priorizaron la riqueza de los capitalistas sobre la salud de la población. Nosotros decimos: ¡que paguen los  patrones para proteger las vidas y los medios de vida! Para luchar contra el virus, ¡abolir el capitalismo!

La elección de Sagasti (Partido Morado) en una lista compuesta exclusivamente de congresistas que no votaron la vacancia (destitución) de Vizcarra es un intento desesperado para mantener la continuidad de las instituciones de la desacreditada democracia burguesa y de recomponer su legitimidad, después de un paréntesis desde el domingo por la tarde en que el país estaba sin gobierno y sin autoridades.

Joe Biden ganó las elecciones presidenciales de 2020, para el deleite del sistema y el alivio de millones de estadounidenses hartos de Donald Trump. Sin embargo, la sociedad estadounidense sigue polarizada y Biden representa la misma política burguesa que llevó al ascenso de Trump desde un principio. Los trabajadores y los jóvenes necesitan una alternativa real, sobre una base de clase, al carcomido Partido Demócrata.