El ataque bárbaro a dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, por parte de un terrorista fascista de extrema derecha –que disparó indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, mató a 50 personas e hirió a muchos más, y que transmitió en vivo sus acciones sangrientas mientras las llevaba a cabo– llega en un momento de profundización de la crisis económica y de aumento de las tensiones sociales y políticas en todo el mundo. Todos los seres humanos decentes están condenando correctamente el ataque, pero debemos preguntarnos: ¿por qué se producen tales actos de terrorismo y qué se puede hacer para poner fin a esta barbarie?

El movimiento de los chalecos amarillos infunde miedo a sus oponentes, lo que provoca la agresión en su contra. Además de la represión violenta (2.000 personas han sido heridas, 18 cegadas y cinco han sufrido desgarros en sus manos), el gobierno ha respondido con una intensidad sin precedentes en forma de represión judicial.

Ayer por la noche, las calles de Argelia estallaron de alegría después del anuncio de que el odiado y eterno dictador se retiraba de las elecciones presidenciales programadas para abril. "¡No hay quinto mandato para Buteflika!" era el grito que agrupa a las masas desde hace semanas. Ahora parece que han logrado su objetivo.

La elección presidencial de 2020 ha comenzado. Los cuarenta escaños adicionales que ganaron los Demócratas en la Cámara de Representantes en las recientes elecciones de mitad de período ha hecho aumentar las esperanzas de algunos de ellos. Varios candidatos, entre ellos Elizabeth Warren, Amy Klobuchar, Kamala Harris y Corey Booker, ya han lanzado sus campañas. Bernie Sanders se ha convertido en el décimo candidato oficial, con muchos más por venir, en anunciar su candidatura para la nominación del Partido Demócrata.

Hoy (6 de marzo), el juez del Tribunal Superior de Multan otorgó la libertad bajo fianza a Rawal Asad después de escuchar su caso. Esto ha demostrado una vez más que las decisiones de los tribunales inferiores eran ilegales y sesgadas. También revela claramente que estaban sujetos a influencia externa.

El episodio de crisis social del que fuimos testigos durante los últimos días como consecuencia de la caída abrupta del suministro eléctrico en todo el país desde el pasado jueves, ha sido el más severo en los últimos 15 años, desde el paro petrolero y sabotaje patronal que llevó adelante la burguesía nacional junto al imperialismo para derrocar al camarada presidente Hugo Chávez en diciembre de 2002.

Las protestas masivas y una huelga general contra la pobreza creciente, la corrupción y a favor de la exigencia de la renuncia del presidente Jovenel Moïse han paralizado completamente Haití en las últimas dos semanas. Este movimiento de masas es una continuación directa de la huelga general que estalló el verano pasado contra los aumentos propuestos del costo del combustible, así como las protestas masivas que tuvieron lugar en noviembre pasado en relación con un escándalo de corrupción que involucra a los fondos de PetroCaribe.