El comienzo de la segunda década del siglo XXI coincide con la mayor crisis capitalista desde el crack de 1929 y la depresión económica posterior. El carácter global y la profundidad de esta crisis del capitalismo indican, en nuestra opinión, la entrada en un nuevo periodo descendente del sistema, y lleva implícita también la ruptura del relativo equilibrio capitalista que predominó en los países más desarrollados durante las dos últimas décadas, tras la caída de la URSS.