Escrito por Arturo Val del Olmo Miércoles 30 de Junio de 2010
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Ayer la Ertzaintza se empleó a fondo desde primeras horas de la mañana para impedir que los piquetes pudieran siquiera cumplir su labor de información sobre la huelga. Esta actitud provocó momentos de tensión, especialmente en el Artium, cuando estuvieron a punto de cargar contra miles de personas que protestaban de que se hubieran lanzado como bestias en contra de un grupo de trabajadores que querían distribuir propaganda dentro del museo.

A las 11 de la mañana un piquete de unas 20 personas de CC.OO. transitaban por la calle Dato seguidos por un furgón policial. A escasos veinte metros otro piquete de la mayoría sindical, igualmente seguido por mas policía. Media docena de ertzainas se bajan del furgón para impedir que el grupo de CC.OO. se quede parado en la confluencia de General Alava con Dato aunque en esos momentos no había circulación. Unos diez metros mas adelante algunos de los ertzainas tienen un intercambio de palabras con un miembro del piquete a quien amenazan con detener. Ni él ni los demás estaban haciendo absolutamente nada. Ante las protestas de los trabajadores uno de los ertzainas desenfunda su porra y se pone a pegar indiscriminadamente a diestro y siniestro. Uno de los trabajadores se le abraza para impedir que siga golpeando en la espalda y detrás de las rodillas. Varios policías se abalanzan sobre él y le propinan una buena paliza aunque no le detienen por la protesta de los demás. El trabajador, en el suelo, se llama Luis Maria y es trabajador de Bombas y Engranajes Ugo.

El grupo sigue adelante dando la vuelta por la Plaza Fueros y volviendo por General Alava. Cuando ven a Luis María sólo, entrevistado por una periodista de la Cadena Ser, salen del furgón policial y se abalanzan contra el. Policias secretas de paisano impiden que se saquen fotos y un cordón de ertzainas impiden que se acerque nadie mientras maltratan al compañero forzándole y aplastándole la cabeza contra el suelo hasta esposarlo por la espalda. Después al Hospital Santiago y luego al Juzgado donde los provocadores querrán aparecer como víctimas