Argentina
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Ayer, 14 de junio la Cámara de Diputados de Argentina aprobó la legalización del aborto, después de casi 20 horas de votación, fueron 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención. Pero esa aprobación es el resultado de una lucha extensa y masiva de la juventud contra la violencia de género, desde el año 2015, con las movilizaciones que comenzaron tras el asesinato brutal de Lucía Pérez. El movimiento se conoció como #niunamenos. El proyecto de ley de interrupción voluntaria de embarazo llegó nuevamente al congreso en marzo de 2018. Pese a que diversos proyectos a favor de despenalizar el aborto han sido presentado siete veces desde el año 1983, esta  fue la primera vez que consiguió llegar al plenario para su votación. Ahora, el proyecto de ley debe votarse en el Senado dentro de unas semanas para que sea sancionado, aunque es improbable que sea rechazado en esta cámara.

Durante dos días miles de personas se agruparon alrededor del Congreso Nacional, en su inmensa mayoría partidarios del derecho al aborto que inundaron de verde – el color del movimiento – toda la zona de la Plaza del Congreso. El objetivo era para presionar a los diputados, y evitar que las presiones ejercidas por la Iglesia y la derecha más reaccionaria hicieran dar marcha atrás a algunos de los diputados y diputadas más vacilantes.

La lucha por la legalización del aborto en Argentina es también la lucha por la educación sexual en las escuelas y por el fin de la violencia de género. El martes, dos días antes de que el proyecto fuera votado, once colegios secundarios fueron ocupados por sus estudiantes. Las tomas de las escuelas fueron garantizadas por la totalidad de chicas y chicos. Cada orador en la entrevista realizada por los medios de comunicación en el Colegio Carlos Pellegrini, demostró tener claridad y solidez ante la causa que defienden. Entre las consignas, los estudiantes pedían la ejecución de la Ley Nacional de ESI (Educación Sexual Integral) -aprobada desde el 2006 y que hasta la fecha no fue instrumentada. La ley supuestamente garantiza que todos los estudiantes, de las escuelas públicas y privadas, reciban educación sexual en el periodo infantil hasta el secundario, y puedan trabajar contenidos relacionados con la sexualidad en el aula. A pesar de que la ley fue aprobada hace más de diez años, es difícilmente cumplida, la capacitación a los docentes no es obligatoria y los contenidos abordados quedan a merced de la buena voluntad de cada profesor y de cada escuela.

Las y los estudiantes que garantizaron la toma de los colegios, denunciaron además la prepotencia y el autoritarismo de la ministra de Salud, Soledad Acuña, que sigue insistiendo en aplicar el protocolo “anti ocupación” y que por ahora un fallo judicial se lo impide.

Al menos 12 Centros de Estudiantes de escuelas porteñas tomaron sus respectivas escuelas a las que se sumaron las facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Letras y Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a las sedes universitarias de Humanidades, Psicología, Trabajo Social y Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)

Una buena lección. ¡Tomar en nuestras manos la resolución de nuestros problemas!

Son las y los jóvenes quienes garantizan las jornadas de Educación Sexual Integral dentro de las escuelas y quienes se organizaron para escribir un Protocolo contra la violencia de género y la discriminación sexual para que sea aplicada dentro de las escuelas y colegios. Se le exigió al Ministro de Educación desde hace más de un año y aún no recibimos respuesta alguna. “Somos quienes ponemos el cuerpo a todas las peleas que damos como movimiento de estudiantes secundarios y como parte del pueblo” señaló una de las voceras.

La ministra Acuña intenta descontextualizar el tema del aborto con los secundarios y es un error.

El movimiento gestado en secundarios se encuentra en contra de que las personas gestantes de entre 13 y 16 años necesiten de una autorización de un adulto para poder abortar, una de las modificaciones que se le hizo al proyecto.

Las ocupaciones de escuelas, además de tener como objetivo que se apruebe la Ley -acompañada por más de 30.000 firmas-, desarrollaron cursos de Educación Sexual Integral.

Es un movimiento que no baja los brazos y que cuestiona en los hechos, la idea de que la juventud no tiene madurez para abordar este o cualquier otro de los grandes temas que atraviesa al país.

El aborto en Argentina es ilegal al menos que represente riesgo de vida para la madre, o que el embarazo sea fruto de una violación, la ley prevé una pena de uno a cuatro años de prisión si se demuestra que una mujer hizo la interrupción voluntaria del embarazo. Según las estimaciones dadas por el propio ministro de salud, Adolfo Rubinstein, la caída de la mortalidad materna es mayor en países donde la interrupción voluntaria del embarazo es permitida. Según él, de 35.000 a 45.000 mujeres abortan cada año en Argentina. En 2016, 47.000 embarazadas fueron hospitalizadas como resultado de intentos de interrupción de embarazo y 43 murieron.

La lucha por el aborto legal seguro y gratuito es una bandera histórica levantada por los movimientos de mujeres. Una de las primeras medidas tomadas en la Unión Soviética después de la Revolución del ’17,  fue la legalización completa del aborto, y la división del trabajo de manera igualitaria entre mujeres y hombres. El aborto es una cuestión de salud pública y no de creencias religiosas, cada mujer debe tener el pleno derecho de decidir por su vida y por su propio cuerpo.

¡La lucha por los derechos de las mujeres, la lucha por la igualdad, es una lucha por la liberación de toda la humanidad, una lucha por la revolución socialista!

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!

¡Por un aborto legal y seguro!

¡Aborto legal en el hospital!   

#abortolegaly