Han pasado casi cuatro décadas desde los dramáticos acontecimientos del 23 de febrero de 1981, y aún permanecen grabados en mi memoria como si hubieran sucedido tan solo ayer. Había vivido en España desde enero de 1976, cuando participé en la lucha clandestina contra la dictadura de Franco.

Después de las elecciones de marzo [de 1979], el Gobierno de UCD había quedado nuevamente sin mayoría absoluta. La dramática situación económica exigía medidas drásticas, pero Suárez comprendía que un intento de lanzarse a un ataque frontal contra las condiciones de vida de las masas podría tener consecuencias imprevisibles; de hecho, como ya indicamos, 1979 fue escenario de movilizaciones impresionantes. Por esta razón, Suárez tenía que basar toda su política en un constante pacto con los partidos y sindicatos obreros. Tenía que estar recurriendo constantemente a una política de parches que no satisfacía a nadie, ni a la clase obrera ni, por supuesta, a la burguesía.

Extracto del documento "La Transición, ¿qué ocurrió realmente? Un análisis marxista", editado por LUCHA DE CLASES en 2014

transico2Al calor del debate de investidura de Rajoy con el apoyo implícito del grupo parlamentario socialista, ha resurgido una vez más el papel de la llamada Transición española y de los dirigentes de la izquierda, como Santiago Carrillo, en aquella época. Aprovechamos la ocasión para publicar un extracto del prólogo del marxista británico Alan Woods al libro de Félix Morrow sobre la revolución española de los años 30 ("Revolución y contrarrevolución en España"), donde aborda el papel de la Transición y, en particular, la responsabilidad en la misma de la entonces dirección del Partido Comunista de España.

Este año se cumple el 40º aniversario del que fue, sin duda, el año decisivo de la llamada Transición. En el año 1977 tuvieron lugar los asesinatos de Atocha, que elevaron la temperatura revolucionaria de la sociedad a su grado máximo, la legalización de los sindicatos y de los partidos de izquierda, entre ellos el PCE; la celebración de las elecciones semidemocráticas del 15 de junio, así como la firma de los infames Pactos de la Moncloa, que sellarían la traición a las expectativas populares despertadas a la muerte del dictador.

Cartel documental Montejurra76Estella-Lizarra, emblema del carlismo, es una ciudad de Navarra que no alcanza los 14 mil habitantes. Lo que aquí sucedió a partir de 1976, es muy ilustrativo de lo fue la llamada Transición.

sucesos vitoria aniversario 3 de marzo. pan, trabajo, techo, justicia y dignidad

Cuarenta y un años después seguimos reclamando justicia para los cinco trabajadores asesinados, reivindicando el reconocimiento de nuestra aportación a la recuperación de las libertades, y socializando las lecciones de una lucha en condiciones extremas bajo la dictadura.

“Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquí cayeron”. Aquella mañana, limpia y fría, la huelga general era seguida de forma masiva. Nada hacía presagiar la hondura de la tragedia, ni nadie esperaba un crimen tan salvaje. Durante dos meses de huelga, seis mil trabajadores fuimos el ejemplo más concluyente de que la ruptura con el franquismo era posible.