El 21 de marzo de 1919, se proclamó la República soviética húngara. El 1 de agosto, ciento treinta y tres días después, este capítulo heroico de la historia de la clase obrera húngara, terminó con la entrada en Budapest del ejército blanco rumano. Si el proletariado húngaro hubiera triunfado, habría terminado con el aislamiento de la República obrera rusa. Junto a la revolución húngara la breve experiencia de la República Soviética Bávara, desde el 7 de abril hasta el 1 de mayo de 1919, demostró que la marea de la revolución que se estaba extendiendo de Oriente a Occidente, parecía tener un impulso irresistible. Si se hubiera consolidado el estado obrero húngaro, en pocos meses, la revolución habría llegado a Viena y Berlín, donde la clase obrera estaba en una situación de fermento revolucionario. El triunfo de la revolución alemana habría cambiado el curso de la historia humana.La revolución húngara de 1919 ha entrado en los anales de la historia como otro episodio heroico similar a la Comuna de París en 1871.Hoy en día, estudiar las causas de su fracaso, nos ayudará a comprender los procesos que llevan hacia la transformación socialista de la sociedad, y también a estar mejor equipados para la lucha por el socialismo.

Han pasado casi cuatro décadas desde los dramáticos acontecimientos del 23 de febrero de 1981, y aún permanecen grabados en mi memoria como si hubieran sucedido tan solo ayer. Había vivido en España desde enero de 1976, cuando participé en la lucha clandestina contra la dictadura de Franco.

Alazne Arana. Trabajadora, participante de las Asambleas de Mujeres del 3 de marzo de 1976 - Se cumplen 42 años de la masacre de Vitoria, 5 obreros asesinados y decenas de heridos de bala son el reguero de sangre que dejó la brutal represión del régimen, en los estertores de la dictadura franquista, contra una lucha obrera que pretendía mejorar los salarios y condiciones de vida y arrancar del régimen fascista libertades democráticas.

Después de las elecciones de marzo [de 1979], el Gobierno de UCD había quedado nuevamente sin mayoría absoluta. La dramática situación económica exigía medidas drásticas, pero Suárez comprendía que un intento de lanzarse a un ataque frontal contra las condiciones de vida de las masas podría tener consecuencias imprevisibles; de hecho, como ya indicamos, 1979 fue escenario de movilizaciones impresionantes. Por esta razón, Suárez tenía que basar toda su política en un constante pacto con los partidos y sindicatos obreros. Tenía que estar recurriendo constantemente a una política de parches que no satisfacía a nadie, ni a la clase obrera ni, por supuesta, a la burguesía.

Extracto del documento "La Transición, ¿qué ocurrió realmente? Un análisis marxista", editado por LUCHA DE CLASES en 2014

Muerto Franco, la firma del decreto de topes salariales por el Rey Juan Carlos provocó una rebelión generalizada de la clase trabajadora. El capitalismo se veía impotente para frenar la subida de salarios, a pesar de que necesitaban imperiosamente reducirlos para mantener sus beneficios.

El domingo 14 de enero de 2018, decenas de miles de activistas de diferentes organizaciones sindicales y de izquierdas acudieron al cementerio socialista de Berlín, en el barrio oriental de Friedrichsfelde, para conmemorar el aniversario del asesinato de los destacados revolucionarios y marxistas alemanes Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, ocurrido el 15 de enero de 1919.