Este año se cumple el centenario del montaje policial en los Estados Unidos contra dos militantes anarquistas de origen italiano, que los llevó a la muerte 7 años más tarde y generó un movimiento internacional de solidaridad. En su momento, millones de obreros socialistas, comunistas y anarquistas salieron a la calle para denunciar el atropello: fueron Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

El ayuntamiento de Madrid ha eliminado y destruido la placa callejera que recordaba al dirigente socialista Francisco Largo Caballero. La derecha exterioriza así su venganza por el pánico mortal que experimentó la burguesía en la revolución de los años 30, donde Largo Caballero jugó un papel clave. Rendimos homenaje aquí, con sus luces y sombras, a este dirigente obrero, cuya memoria pretenden denigrar la derecha y la historiografía burguesa.

El COVID-19 está trayendo dislocaciones sociales sin paralelo desde la Segunda Guerra Mundial. Es una gran carga para la clase trabajadora y tiene una real importancia para los estrategas del capital.

La Segunda Guerra Mundial tuvo un efecto de radicalización de la conciencia de la clase trabajadora y acabó con revoluciones en todo el mundo. Condiciones similares producen resultados similares. La clase dominante está tratando de aprender las lecciones de la guerra para evitar que se repita dicha radicalización.

Los marxistas también deben estudiar las lecciones de la guerra y la revolución al momento de que una capa de trabajadores está ahora avanzando hacia ideas radicales e incluso revolucionarias en el período próximo.

Desde la llegada de la Primera Internacional a España en 1868 hasta la Guerra Civil, la historia del obrerismo en nuestro país estuvo íntimamente ligada al anarquismo. Al igual que en otros países, en particular de raigambre campesina, como Italia, Portugal o, en las Américas, México o Perú, los anarquistas fueron los pioneros del movimiento obrero.

La existencia de la Unión Soviética (la URSS, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) dominó la escena política mundial durante la mayor parte del pasado siglo XX. Eso no fue una casualidad. La URSS surgió del mayor acontecimiento político habido en la historia humana, la Revolución Rusa de 1917. Por primera vez, las clases oprimidas se levantaban y conseguían establecer un régimen social que se proponía terminar con la explotación y la opresión sobre las bases del Socialismo Científico, no sólo en la URSS sino en todo el mundo.

Con este artículo cerramos la serie que iniciamos en marzo de este año para conmemorar el centenario de la fundación de la Internacional Comunista. Fue escrito por Ted Grant en junio de 1943, poco después de la disolución de la Tercera Internacional por Stalin, sin consultar a los partidos comunistas adherentes y sin su aprobación formal en un congreso de la Internacional “como muestra de buena voluntad” hacia las potencias occidentales vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. En este artículo, Ted Grant, entonces dirigente del trotskista Partido Comunista Revolucionario de Gran Bretaña y fundador décadas más tarde de la Corriente Marxista Internacional, traza una síntesis del surgimiento de la IC y, sobre todo, de las causas que condujeron a su degeneración burocrática y contrarrevolucionaria, y a su disolución final.