Análisis Político
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Después de las celebraciones de la victoria histórica, BCN en Común tiene por delante la tarea complicada de forjar pactos para poder gobernar el Ayuntamiento. Con sólo 11 concejales, necesita el apoyo de otros partidos para asegurar la investidura de Ada y para realizar las políticas contenidas en el programa electoral que votamos como conjunto en BCN en Común. Llegir en català: BCN en Comú i el procés de pactes. Una crònica des de Barcelona

Incluso, antes de poder conseguir los apoyos necesarios para ocupar la Alcaldía, los poderes fácticos ya han empezado a movilizarse en contra. Las declaraciones de Artur Mas sobre la necesidad de llegar a un pacto amplio que impida a Ada Colau gobernar la capital catalana, muestran el miedo que tienen del ejemplo que puede representar Barcelona en manos de una alternativa clara a las políticas de austeridad. Además, estas declaraciones son calcadas al intento desesperado de Esperanza Aguirre y del PP de Madrid de impedir que Manuela Carmena sea alcaldesa. También ha habido amenazas, más o menos abiertas, de sectores judiciales y económicos contra BCN en Común. Las 400 familias que realmente mandan y nunca se presentan a las elecciones, tienen miedo.

La Editorial de El País del 1 de junio representa la otra cara de la estrategia de la clase dominante contra BCN en Común: la de intentar moderar el proyecto y hacerlo "respetable". La editorial lo dice todo en el título y el subtítulo: "Conviene madurar - Barcelona aprovechará la nueva fase si se respetan la ley y la economía". Traducido a un lenguaje llano lo que quieren decir es: "chicos y chicas, ahora estáis en las instituciones y no en la calle, hay que aceptar los límites del sistema. Se pueden hacer reformas cosméticas en las formas, que vuelvan a dar legitimidad a un sistema en crisis, pero no se pueden tocar las cosas decisivas. No se puede romper la ley (ley burguesa que está hecha a favor de los bancos y las grandes empresas), ni tocar los intereses económicos de los poderosos ". Unos atacan frontalmente; otros, más sibilinamente, intentan cooptar.

La respuesta de Ada Colau ha sido clara y contundente: poniéndose al lado de los trabajadores de Movistar en lucha, cuestionando la subvención al gran premio de Fórmula I de Montmeló (dinero que podrían financiar becas de comedor) y declarando que estaría dispuesta a romper leyes que son injustas.

En el primer plenario de Barcelona en Común después de las elecciones se escogió y votó un equipo negociador para dialogar con las otras fuerzas de izquierda, en concreto la CUP, ERC y el PSC. También se decidieron las líneas generales para estas negociaciones, sobre todo el hecho de que el programa electoral debe ser nuestra brújula en este proceso. Correctamente, se decidió que no pactaríamos con nadie que no aceptara el "plan de choque" para los primeros meses de mandato, que contiene las siguientes medidas:

 · Evitar los desahucios por motivos económicos.

· Garantizar los suministros mínimos.

· Garantizar el derecho a la alimentación básica.

· Garantizar el empadronamiento y el acceso a la tarjeta sanitaria sin exclusiones.

· Establecer una renta municipal complementaria para familias que estén por debajo del umbral de la pobreza.

· Elaborar un plan de lucha contra el paro.

· Elaborar un plan contra la feminización de la pobreza.

· Garantizar el derecho a un envejecimiento digno, activo, autónomo y saludable.

· Detener el desahucio de los asentamientos mientras no se garantice un techo digno.

· Garantizar un techo a las personas sin hogar.

· Asegurar el servicio de comedor, libros, salidas y actividades escolares a todos los niños.

· Garantizar la atención social y educativa a las familias y los niños en situación de riesgo.

Conjuntamente al "plan de choque", también se decidió como condición para pactar la aceptación de medidas de código ético, entras las que queremos destacar la posibilidad de censura y revocación de cualquier cargo por parte de la ciudadanía, y el apoyo a impulsar políticas participativas.

Creemos que la postura que debemos tener hacia los pactos fue explicada perfectamente por Ada a TV3 el 29 de Mayo, donde dijo que no debemos tener miedo a gobernar en minoría, ya que nuestra fuerza debe ser la movilización de la ciudadanía. Aunque se pueden cambiar muchas cosas desde el Ayuntamiento, debemos ser muy conscientes de los límites del municipalismo. La historia y la actualidad nos enseñan que los poderes económicos lo intentan todo para parar cualquier política que un ayuntamiento rebelde quiera impulsar en favor de las clases populares. Lamentablemente, el poder sigue aún en manos de las élites económicas y por eso tenemos que entender qué oportunidades nos da la administración municipal. Esto pasa por preguntarnos por qué hemos querido llegar al Ayuntamiento de Barcelona, ​​¿por el gobierno en sí mismo, o para que el gobierno sea un instrumento para hacer avanzar unas luchas que se pueden ganar sólo con la movilización más amplia de la clase trabajadora? Pensamos que todo el mundo en BCN en Común estará de acuerdo con la última opción. Como hemos dicho muchas veces, queremos que Barcelona sea la impulsora de un cambio más profundo de la sociedad, que vaya más allá de las murallas de la ciudad. Sobre todo porque si no es así, no será. Si asumimos esto, veremos en el proceso de pactos una posibilidad de explotar las contradicciones dentro de las otras formaciones de izquierdas, que deberán justificar ante sus electores la aprobación o el rechazo de medidas que objetivamente van a favor de la clase trabajadora. Si asumimos esto, nos preocuparemos menos de discutir si los pactos deben ser más estables o puntuales, porque los 10 concejales que nos faltan los tendremos en la calle, en la movilización permanente de la gente trabajadora. La manera de forzar al PSC y ERC a votar una serie de leyes o medidas, es con la ciudadanía organizada en las asambleas de barrio, manifestando el apoyo a su gobierno en la Plaza Sant Jaume.

La correlación de fuerzas se gana en la calle. Las instituciones pueden ser el altavoz de esta correlación, pero lo que no se gane en la lucha no se puede firmar en la "casa grande". Con la fuerza de quien sabe que las luchas se ganan en la calle, sí podremos pactar con ERC y PSC, explotando las contradicciones de quien por un lado dice que defiende los derechos de los trabajadores de Movistar y por otro, a través de las palabras de Junqueras y de todo el PSOE, apoya la austeridad de la troika. Destacamos también la exactitud de la respuesta de Ada Colau sobre la condición planteada por parte de ERC de apoyar la hoja de ruta de la independencia de CiU y ERC. Ella dijo que nosotros apoyamos el derecho a decidir, pero no apoyamos la alianza, en referencia a CiU, con quien recorta derechos y servicios sociales, poniendo siempre por delante del eje social.

Con la fuerza de quien sabe que las batallas se ganan en los barrios, en los institutos, a las asociaciones de vecinos y con la movilización, podremos hablar (como ya estamos haciendo) frente a frente con los compañeros de la CUP para decirles que se equivocan al no querer pactar con nosotros, y al hacer declaraciones contra nosotros como si fuéramos el enemigo de clase y no Artur Mas.

Ahora, el próximo plenario del martes 9 de junio modificará y votará la propuesta final de pactos que nos llevará al equipo negociador y que será sometida a la validación ciudadana.

Conseguimos el 25% de los votos; pero ahora, a través de movilizaciones y de una administración ciudadana valiente al servicio de las luchas y de los de abajo, podremos ganar la confianza de la mayoría de la clase trabajadora.