Movimiento Obrero
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Coca-Cola LdCEntrevista a Alberto Pérez, miembro del Comité de Empresa de Coca Cola-Fuenlabrada

La lucha de los trabajadores de la planta de Coca Cola de Fuenlabrada (Madrid) se ha convertido en un emblema de la clase obrera madrileña. Pese a que es una compañía que obtiene beneficios, Coca Cola-España despidió a 826 trabajadores, incluido el cierre de varias plantas de embotellamiento, como la de Fuenlabrada, con 236 trabajadores, que fueron los únicos en todo el Estado que rechazaron los ofrecimientos e indemnizaciones de la empresa, y mantuvieron su lucha exigiendo la reapertura de la planta.

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Hace varios meses la Audiencia Nacional decretó la nulidad del ERE de Fuenlabrada y la readmisión de los trabajadores. La empresa ha recurrido, pero ha sido forzada a abonar los salarios de los trabajadores.

Para conocer la situación actual de la lucha y sus perspectivas, entrevistamos al compañero Alberto Pérez, trabajador de Coca Cola en la planta de Fuenlabrada y miembro del Comité de Empresa.

 

- ¡En qué punto se encuentra vuestro conflicto?

- En este momento estamos acotando espacios a la patronal a través del abono de nuestros salarios. Es decir, a base de nuestra lucha en la justicia, a través de nuestra sentencia ganada, a través de la ejecución de la sentencia debido a tres dictámenes judiciales más, hemos conseguido que al día de hoy nos abonen salarialmente. Para nosotros, eso es un paso más, pero no es el término de la lucha, porque la lucha está en devolvernos nuestros puestos de trabajo,  en tener el referente de reabrir la planta de Fuenlabrada, y ese va a ser nuestro objetivo.

El salario nos impulsa a seguir luchando, nos va a impulsar a seguir batallando por las calles, a tener  ese espacio necesario y a cubrir las necesidades, ya que llevábamos más de 4 o 5 meses sin percibir ninguna cantidad económica, ni siquiera por parte de un subsidio de paro a través del SEPI, ni por la empresa, y ya hemos empezado a cobrar desde este mes. Ahora  estamos luchando y estamos cobrando. Esta es una situación que no se da mucho en este país, pero bueno, seguimos luchando a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo que debe resolver el recurso de la patronal contra la decisión de la Audiencia Nacional que la obliga a readmitir a los trabajadores.

Comenzaremos a seguir el proceso de que cuando llegue esa sentencia –e  imaginamos que el Supremo dictaminará en favor de la parte social, de nosotros, los trabajadores en lucha– nos devuelvan nuestro puesto de trabajo, nos devuelvan la apertura de la fábrica de Fuenlabrada. Y en este referente que llevamos de año y medio de lucha, pues conquistar lo que creemos; no en sí el salario que estamos empezando a cobrar ahora, sino el reconocimiento de que se han hecho las cosas ilegalmente, que no se han hecho como se debía hacer en un proceso laboral como éste, y exigir el cumplimiento de la sentencia.

- Qué otras mediadas de lucha estáis llevando a cabo en estos momentos?

- Aparte de lo dicho, está el llamamiento político que estamos haciendo para que nos apoyen, que ha tenido un eco, como es el caso de PODEMOS, que es uno de los partidos que más nos ha apoyado en este sentido a la hora de estar con nosotros, de llevarnos a Bruselas, mandar comunicados de prensa; y también Izquierda Unida y otros partidos que están con nosotros para intentar que el conflicto se externalice y se extienda lo más posible en contra de la multinacional Coca Cola; y tenemos agradecer por supuesto que esos colectivos políticos y sociales nos estén apoyando actualmente.

-Imaginamos que no será fácil sostener un conflicto tan duro y que ya dura más de un año, ¿cómo está la moral de los compañeros?

- La moral es una unidad desde un principio, y una unidad total hasta la consecución de nuestros objetivos. Hemos sufrido momentos bajos, como cuando compañeros y compañeras  han tenido que sufrir el coste que supone compañeros y compañeras con hipotecas por pagar o padecer el recorte de los emolumentos normales que estábamos recibiendo y que de repente pasamos a ser despedidos; pues es el sufrimiento cotidiano del día a día que venimos padeciendo en esta sociedad, eso es evidente. Pero nuestra moral es alta entre todos, cuando hay una unidad  ante la lucha, y cuando demostramos que después de este año seguimos unidos, y seguimos unidos como he comentado antes con el objetivo de recuperar nuestros puestos de trabajo. Como decimos siempre: el dinero está ahí, pero lo que queremos es nuestro trabajo y nuestra capacidad de doblegar a una multinacional en una lucha muy difícil, pero seguimos ahí  para ocupar los espacios  en la empresa que nos ha quitado ilegalmente.

- ¿En caso de negativa de la empresa a reabrir la planta de Fuenlabrada, contempláis la reivindicación de la expropiación de la planta por el estado para que sea puesta a producir por los trabajadores?

- Estamos hablando de una multinacional como es Coca Cola. Donde esta multinacional, por desgracia, y si no cambian muchas cosas en este país –y esperemos que los trabajadores estemos concienciados para ello y para cambiarla, y toda la ciudadanía– utilizan las puertas giratorias, ocupan sillones en municipios, ocupan concejalías, ocupan alcaldías en diferentes ciudades del país; y digo que ocupan porque tienen linea directa con estos personajes que están al frente de  los  gobiernos de un municipio, de una comunidad, inclusive del gobierno de este país, y que son representantes de las multinacionales.

Hoy, actualmente, la ministra de trabajo es representante, sin decirlo, de la multinacional Coca Cola, es decir, amparada por el Banco de Santander, amparada por muchos y muchos accionistas que tienen su contacto en un concejal y su puesto en una empresa multinacional. Eso es lo que se ha fijado en nuestro país hace mucho tiempo, y bueno, durante 35 años tenemos una democracia domesticada  y las multinacionales lo han aprovechado muy bien. Ahora puede que surja algo diferente, ya veremos; dependerá de los ciudadanos que esto ocurra. Y esa es la historia.

Ahora mismo, los Ayuntamientos de Madrid, la Comunidad de Madrid, están regidos por multinacionales que no han votado los ciudadanos. Es decir, los Botín no se han presentado a unas elecciones en la Comunidad de Madrid, la multinacional Coca Cola no se presenta, pero tiene competencias para cambiar leyes reguladoras y comerciales, con levantar un teléfono y decirle al Consejero de Economía de la Comunidad de Madrid  que tiene que cambiar una ley para adentrarse en el mercado. Pues esa es la capacidad que tienen; no hace falta que sean políticos, ellos dirigen a los políticos actualmente. Eso se llama corrupción y tráfico de influencias.

Entrar en la dinámica de que si la sentencia del Supremo dice que la empresa no puede abrir y necesita un tiempo, y entonces qué hacer; bueno esperaremos a lo que diga la sentencia del Supremo. Nosotros exigimos al Supremo que si dictamina que este ERE es nulo –como creemos que así será– y si dictamina que tiene que reabrir la planta en un determinado tiempo, deberá exigirle a la multinacional su cumplimiento. Esperemos que eso ocurra, porque si no, ver que una multinacional puede incluso derribar a la justica injustamente ya nos parece bastante preocupante.

Si el resultado de la sentencia del Supremo es contra los trabajadores será algo que tendremos que aceptar de alguna manera, pero veremos a ver qué decisiones tomamos, ya que puede que ocupemos la planta de Fuenlabrada no sólo como trabajadores, también como ciudadanos,  para que el pueblo dicte también su justicia. Son decisiones que toma la sociedad cuando cree que la Justicia tiene también algo de culpa en los retrasos y dictámenes políticos en   sentencias, aunque hemos ganado dictámenes judiciales, y se siguen dilatando los procesos. La justicia, cuando es lenta y se dilatan sus procesos en el tiempo, es injusta; y no olvidemos que el tribunal Supremo es un tribunal de elección política.