Movimiento Obrero
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Tubos Reunidos, en Amurrio (Alava), vive estos días en el ojo del huracán. Esta es una empresa emblemática en el sector del metal de Euskadi. Tiene convenio propio que fija condiciones bastante dignas de trabajo y salarios. Es una empresa potente a nivel mundial en sus productos, destinados principalmente a las petroleras, y reparte beneficios entre su accionariado, en este caso, no hablamos de céntimos de euro.

Con estos antecedentes, la negociación de un convenio no debería ser traumática, sin embargo ahora lo está siendo ¿Por que?

Los trabajadores piden mantener el poder adquisitivo de sus salarios, la empresa quiere integrar lo más duro de la última reforma laboral –movilidad funcional, geográfica, flexibilidad de calendario y jornada y reflejar el descuelgue salarial- en el convenio para “garantizar” la buena marcha de la empresa.

En esta situación la plantilla se ha rebelado, ellos han cumplido con su parte del trato: trabajar y dar beneficios; no se justifican de ningún modo esos recortes de condiciones de trabajo.
El miércoles 18 de abril convocaron huelga. Se plantaron delante de la fábrica en piquete informativo a las 5 de la mañana. A las 5:01 ya estaban allí los anti-disturbios para velar por la “seguridad del piquete”. Anti-disturbios, no policía normal.

En la toma de posiciones de unos y otros ya se produjo el primer altercado con lesiones: un obrero con un puñetazo en el ojo y otro con lesiones en la mandíbula. Segundo altercado: cuando se los quieren llevar detenidos, sus compañeros intentan apoyarles y resolver la papeleta sin ir a mayores (los leñazos que se habían llevado sus compañeros). La respuesta policial es aporrear las muñecas de quienes intentan que no se lleven a sus compañeros, un trabajador del piquete les dice que ellos también son trabajadores y recibe como respuesta una alusión a Iñigo Cabacas, el joven aficionado de Athletic muerto ante una carga policial recientemente...

El miércoles siguiente, la plantilla, nuevamente en huelga, se concentra frente a los juzgados de Amurrio, en solidaridad con sus compañeros golpeados e imputados por faltas, según denuncia de la propia policía, así los trabajadores nos llevamos los palos y además las denuncias.

Mientras tanto, la noticia corre por toda la provincia. La sorpresa es grande y lo demuestra la primera frase que sale de los labios de quienes son  informados de lo que pasa en Tubos Reunidos: “pero Tubos va bien, no?”.

Cala la idea de que como esta es una empresa referente, con prestigio entre los trabajadores, puede servir de lección para el resto. Pero la plantilla de Tubos Reunidos no va a aceptar sin lucha, la pérdida de lo que tantos años y esfuerzo ha costado conseguir. Van a dar la cara.

Los sindicatos tienen ahora la tarea de levantar al sector en apoyo de esta empresa, aunque solo sea porque tras ella vendrán el resto, muchas de ellas no en tan buen estado como Tubos. El apoyo que podamos darnos unos a otros es el único que vamos a obtener, porque nadie va a venir a ayudarnos, más que nosotros mismos y quienes comparten nuestras condiciones de vida y trabajo.