Análisis Político
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IU_Lara_GarznA raíz del debate que está habiendo en las asambleas locales de Asturias y Andalucía, sobre todo en Andalucía, donde la dirección regional de IU está defendiendo entrar a formar gobierno con el PSOE, republicamos este artículo que sacamos en diciembre pasado haciendo balance de los procesos electorales del año pasado, que consideramos de enorme actualidad en lo referente a las conclusiones a las que llega.

 

IU_Lara_GarznEl 20 de Noviembre Izquierda Unida rozó el 7% de los votos, un porcentaje de voto significativamente más alto que el conseguido en las elecciones del 2008. Esto se plasmó en la conformación de un grupo parlamentario con 11 diputados, un salto en nuestra representación pública muy importante y positivo.

Este grupo de diputados, provenientes de 6 comunidades autónomas diferentes, dota a IU de una entidad y capacidad de referencia muy superior a la que teníamos antes de las elecciones del 20-N. Todos los afiliados y simpatizantes de IU debemos de congratularnos de que la tendencia de nuestra organización es visiblemente al alza.

Después de las movilizaciones del movimiento 15M, con el inicio de los salvajes ataques que ya está preparando la burguesía española, a través ahora del PP, y con los acontecimientos sociales que ello va a implicar, un sector de la nueva generación que entró en la escena política a partir de las movilizaciones de mayo, está empezando a sacar la conclusión de la necesidad de organizarse políticamente, lo que se va a reforzar mucho más en el periodo que se abre ahora.

En IU tenemos una oportunidad de oro para aprovechar esta coyuntura para fortalecernos de una manera muy importante, poniendo nuestra organización al servicio de los intereses del movimiento obrero y de los oprimidos de esta sociedad.

Este artículo está dirigido fundamentalmente a los militantes y simpatizantes de IU, que veremos como un justo éxito electoral la subida en votos y representantes de nuestra organización, pero que creo que debemos reflexionar fríamente después de la celebración sobre qué IU queremos construir para que el éxito electoral se refleje a su vez en una mejor organización política para la superación de la sociedad capitalista, que es el objetivo que nos anima a todos.

El 15M e IU

El 15M ha sido el canal de expresión por el que una nueva generación ha entrado en la escena política, una generación de jóvenes que no participó en la llamada Transición, en los años 70, generación que no está satisfecha con lo que conoce, quiere cambiarlo, si bien no sabe exactamente cómo. Esto último subraya otra de las características de este fenómeno, compuesto mayormente de jóvenes que estaban alejados de la política, y parten inicialmente de un relativamente bajo nivel político, lo que no puede ser de otra manera es una etapa inicial y es normal.

15O-UnidosporuncambioA veces, compañeros organizados políticamente se ceban en este último aspecto para cuestionar este movimiento en sí mismo. Pero la cuestión es ¿Qué le podemos reprochar al que “no sabe”, al “no experimentado”? Estos compañeros que acaban de entrar en la lucha: aprenderán, como han aprendido el resto de generaciones que entraron a la misma en otras situaciones políticas anteriores: en base a acontecimientos y acontecimientos, junto a la experiencia que asimilen de ellos. En todo caso, dependiendo de que acompañemos este tipo de movimientos, participando en él y sabiendo debatir con argumentos, lograremos que se saquen conclusiones políticas más avanzada y rápidamente por parte del mismo.

El 15M nos desnudó políticamente, a IU, con nuestras virtudes y nuestros defectos.

Poco tiempo antes, a finales de marzo, habíamos organizado una manifestación en Madrid que reunió a unos 15.000 asistentes venidos de todo el Estado bajo el lema “Contra los recortes, por las pensiones, por el empleo y los derechos sociales”. La cuestión es que, apenas una semana antes, CGT había reunido un número muy parecido de manifestantes con consignas prácticamente idénticas. Es decir, los dirigentes de las dos organizaciones con más entidad que se habían opuesto al pacto de pensiones llevado a cabo un par de meses antes por las direcciones de UGT y CCOO (con gran contestación por parte de sus bases), no habían sido capaces de organizar una manifestación conjunta que sirviera a los intereses del movimiento.

Cuando el 15M surgió, justo es decirlo, nos pilló centrados en la campaña electoral de las elecciones municipales-regionales del 22 de mayo. A pesar de ello, muchos activistas de IU participamos en la conformación y organización de las manifestaciones del 15M antes del mismo.

Correctamente, hubo llamamientos públicos desde la dirección de IU y el PCE a participar en las manifestaciones. Pero los hechos son que, salvo excepciones provinciales o locales, lo que hemos echado en falta miles de militantes ha sido la no existencia de una estrategia, una dirección, dentro de la propia IU, enfocada a organizar la participación de los militantes en dicho movimiento. Todo esto, en el marco de la necesaria confluencia con otras organizaciones de la izquierda para defender dentro del 15M consignas, ideas y métodos de clase en la propia movilización que la hicieran marchar con un norte, vinculándose, para empezar, a las movilizaciones que luego se han puesto en marcha por parte del movimiento obrero después del verano (en enseñanza, sanidad, manifestaciones por el empleo en Galicia el 6 de noviembre...).

En IU, como principal organización a la izquierda del PSOE, tenemos una responsabilidad evidente en no haber podido ni sabido articular un frente de colaboración entre todas las organizaciones de clase e izquierdas para hacer avanzar al 15M con una estrategia más definida y clara de la que finalmente ha tenido.

La Convocatoria Social

Influenciado claramente por el movimiento que se estaba desarrollando en la calle, el 5 de junio, el Consejo Político Federal decidió lanzar la propuesta de realizar una CONVOCATORIA SOCIAL “para acumular la fuerza necesaria desde el punto de vista social, político y cultural, de abajo a arriba, pueblo a pueblo, que permita construir el socialismo frente a la barbarie del capitalismo del siglo XXI”. Esta idea es muy positiva.

En la práctica, la Convocatoria Social era heredera del proceso de Refundación fallido, salido a la luz dos años antes, proceso destinado a relanzar IU, a hacer volver a la misma a muchos compañeros que se fueron, al mismo tiempo que contactar con las nuevas generaciones alejadas de la misma. La cuestión es que este proceso prácticamente no existió en algunas de las federaciones mayores de IU, como Madrid, Andalucía o Asturias.

Al poco, la dirección federal decidió vincular el proceso de la Convocatoria Social al de la elaboración del programa electoral.

Al mismo tiempo, dirigentes de ATTAC, como Juan Torres, habían lanzado en febrero las MESAS CIUDADANAS DE CONVERGENCIA Y ACCIÓN en un acto en Madrid que llenó el auditorio Marcelino Camacho de CCOO, acto apoyado por la dirección de IU. Esto reflejaba el ansia de miles de personas, que se adhirieron virtualmente a las Mesas, de relanzar y rejuvenecer IU, o una organización política en torno a ella.

El elemento común a muchos de estos actos públicos, una vez que se han llevado a las provincias, es que han quedado en eso, en un “acto” que ha dado fé de que se ha celebrado…,  más que en un proceso vivo que sirva al movimiento de manera concreta (por ejemplo, volviendo a reunirse para ayudar en la organización de alguna de las innumerables manifestaciones que hemos vivido en los últimos meses, bien fueran las del 15M o las sindicales…) para ponerse a su servicio y poder desarrollar la articulación de una respuesta desde el movimiento obrero y la izquierda contra el ajuste que impulsa la burguesía de nuestro país.

Cuando salimos a la calle vemos cómo sí hay gente dispuesta afiliarse a IU, pero si no hay un funcionamiento vivo por parte de las Asambleas de barrio, pueblo o ciudad, es difícil aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Para empezar, debe verse a la propia IU que, ya antes del 15M, tuvo una estrategia equivocada, en mi opinión, a disolverse en el movimiento antes que a aparecer con entidad propia (véanse las manifestaciones de Juventud Sin Futuro el 7 de abril).

IU y la política institucional

Partiendo del merecido salto que hemos dado en estas elecciones del 20N, tenemos que sacar las mejores conclusiones sobre cómo gestionar este poder que nos otorga el pueblo: un buen puñado de diputados, secretarios de los mismos y cargos públicos diversos que deben ponerse al servicio de la clase trabajadora y sectores más humildes de la sociedad, rindiendo cuentas periódicamente ante ellos.

No por casualidad, la Refundación fracasó de modo casi absoluto en aquellas federaciones donde IU acumulaba mayor aparato institucional en parlamentos regionales, diputaciones y ayuntamientos: Baleares, Asturias, Madrid o Andalucía.

Se dio el caso de Asturias o Baleares donde estuvimos hasta el final en un Gobierno regional cuya principal prioridad era ajustar y contener el gasto público, siguiendo las premisas del Gobierno Zapatero. Esa no coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, la pagamos con creces. En Baleares fuimos borrados, tanto del Parlamento, como de casi todos los ayuntamientos donde teníamos presencia. En Asturias hemos subido en las dos últimas elecciones: pero es que en Asturias es donde, de todo el Estado, más bajó el PSOE en las anteriores municipales. Ahora, en las elecciones generales del 20N, ha sido la segunda comunidad (solo superada por Cataluña) donde el PSOE ha perdido más votantes desde 2008, concretamente le abandonaron casi el 44% de los votantes desde el 2008. Unido a esto, gracias a la intervención de la organización federal, el desencuentro público que ha habido en los últimos años entre el PCE e IU asturianos se ha solventado en parte, lo que mejoró la autoridad de nuestra organización en el conjunto de nuestros simpatizantes.

Todo esto es muy preocupante porque, justo cuando la socialdemocracia tiene la mayor crisis de la historia, las pasadas elecciones municipales y generales demostraron cómo desde IU hemos recogido una parte menor del voto que se fue del PSOE, proveniente del desencanto con Zapatero.

En muchos pueblos el retroceso en afiliación, presencia social e influencia del PCE e IU ha sido menor en la última década que en las ciudades comparativamente hablando. Había una vinculación clara entre los afiliados de IU y los de CCOO en muchos casos, y esto se traducía por ejemplo en votos en elecciones como las municipales.

Pero se ha dado un curioso fenómeno, muy claro por ejemplo en Andalucía. Ahora, en los últimos procesos electorales, y muy significativamente en las últimas elecciones municipales de mayo, la tendencia ha sido que en las capitales de provincia y otras ciudades importantes (donde la organización comparativamente es más débil en militantes) hemos subido más que en los pueblos. Pero ¡Ojo! Ese voto ha venido a IU cuando los votantes socialistas han decidido castigar al PSOE. En cambio, hemos perdido en datos absolutos en muchos sitios donde sí teníamos fuerza social y habíamos gestionado las instituciones.

Siguiendo con las elecciones municipales, no estamos hablando tan solo de los casos de Córdoba capital, Seseña (en Toledo) o Alcañiz (en Aragón), los exponentes de poder municipal respectivamente más importantes en cada una de sus respectivas comunidades.

Como decíamos anteriormente, en Andalucía subimos en votos en localidades de la costa o capitales de provincia (donde la militancia había declinado ya desde los años 90), pero pegamos un bajón en muchas localidades del interior que eran nuestros graneros. Hablamos por ejemplo de muchos pueblos del interior andaluz, pueblos donde, no por casualidad, compartíamos el poder en muchas Diputaciones provinciales con el PSOE, incluso allí donde los compañeros son dirigentes sindicales y hasta hace muy poco éramos capaces de llenar en muchos pueblos autobuses enteros ante cualquier manifestación o lucha.

Sucedió que, llegada la crisis tan durísima que hemos padecido en los últimos 4 años, había una inercia por parte de muchos de nuestros cargos institucionales, que siguieron con un trabajo de rutina en la Diputación o el ayuntamiento: en muchos pueblos o barrios se necesitaba que nuestros dirigentes se hubieran puesto a la cabeza a la hora de formar asociaciones de parados, que se ha hecho en muchas ocasiones debido a la iniciativa individual de determinados cuadros o activistas de la organización, allá donde teníamos una ligazón mayor con el movimiento obrero, no porque hubiera una política activa de la organización en su conjunto.

La solución al problema del paro tampoco puede venir de luchas aisladas pueblo a pueblo, o barrio a barrio: es necesaria realizar campañas específicas en comarcas enteras, o incluso a nivel provincial, defendiendo para empezar el empleo y las empresas existentes y luchando hasta el final contra cualquier tipo de cierre de empresas.

Sin embargo, las municipales demostraron en muchos pueblos que el trabajo sindical y vecinal había dejado de ser una prioridad en muchas áreas, en favor de “lo institucional”.

(continuará...) .