Unidos Podemos
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¡Por un frente único para derrotar a la derecha y a sus plumas a sueldo!

La corriente Lucha de Clases se solidariza con Pablo Iglesias y los compañeros de PODEMOS ante la campaña infame de manipulación informativa y de criminalización de que están siendo objeto por los medios de comunicación de la burguesía, la derecha del PP y los demagogos reaccionarios de UPyD, todo ello con la complicidad de los dirigentes socialdemócratas del PSOE.

Esta campaña, por elevación, también está dirigida a las demás organizaciones de la izquierda que luchan contra el régimen, como Izquierda Unida, las Plataformas de las Marchas de la Dignidad, y otras; por lo que debería merecer el rechazo explícito y público de todas ellas.

Esta campaña está basada fundamentalmente en una grosera manipulación informativa para asociar a Pablo Iglesias con ETA y hacerlo aparecer como que justifica sus acciones armadas pasadas. Aunque con menor intensidad, la campaña también insinúa que PODEMOS recibe dinero del gobierno venezolano; lo cual es una patraña que se utiliza, de paso, para arremeter contra la revolución bolivariana y calumniarla con las típicas y sucias acusaciones reaccionarias de “dictadura”. La “autoridad moral” de aquellos que insultan a la revolución bolivariana y callan vergonzosamente ante las auténticas dictaduras – como la marroquí, la saudí, la china, y otras – porque hay intereses económicos de por medio de las multinacionales españolas, sólo merece nuestro mayor desprecio.

Pablo Iglesias y PODEMOS se han querellado judicialmente contra los periodistas Alfonso Rojo y Eduardo Inda por insultos y calumnias, en relación con la falsa acusación de la financiación de Venezuela; y contra este último y la dirigente del PP, Esperanza Aguirre, por sus acusaciones de “apoyar y justificar a ETA”. De más está decir que la Corriente Lucha de Clases muestra su total apoyo al compañero Pablo Iglesias y a PODEMOS en estas querellas.

En otro artículo publicado en nuestra web tratamos la polémica suscitada por las relaciones de Pablo Iglesias con la revolución bolivariana. En este artículo nos centraremos en la acusación mayor recibida, la de ser "filoetarra".

La derecha y los ricos tienen miedo

En un Estado como el español, donde se han cercenado impunemente los derechos democráticos de la población y se ha puesto fuera de la ley a activistas, organizaciones y medios de comunicación de la izquierda “abertzale” por motivos exclusivamente políticos – como ejercer su libertad de expresión – lo que sorprende de estas denuncias mediáticas contra las supuestas actividades proetarras de Pablo Iglesias, es que no vengan acompañadas de denuncias judiciales contra él ante los tribunales ¿Por qué no se presentan estas denuncias? Simplemente, porque los diseñadores de esta campaña calumniosa de la derecha y de sus medios de comunicación (El Mundo, La Razón, ABC y, más sutilmente, El País) saben que sus “denuncias” carecen de la más mínima base, hasta el punto que ni siquiera cabrían en el amplio abanico de posibilidades legales con el que cuenta la legislación española para perseguir los llamados “delitos de terrorismo”, que han menguado sustancialmente los derechos democráticos generales de expresión y manifestación.

El objetivo de estas damas y caballeros “respetables” es mucho más modesto: calumniar desvergonzadamente y manchar la imagen de Pablo Iglesias y PODEMOS y, de paso, al resto de la izquierda que organiza y participa en la protesta social contra las injusticias de este sistema. A esto se reduce la “libertad de prensa” que reclaman estos gallitos de corral de la prensa “democrática” financiada por los bancos y las grandes empresas.

¿Qué conclusión podemos sacar de esto? Claramente, que un enorme pánico se ha apoderado de la burguesía – propietaria de los principales medios y recursos económicos del país – y de sus políticos y periodistas a sueldo, ante el claro giro a la izquierda que se ha producido en el país y la entrada en la actividad política de cientos de miles de personas que le están dando la espalda a las instituciones del régimen, con un contenido anticapitalista creciente.

Este potente giro a la izquierda se demuestra en la fuerte irrupción de PODEMOS, en el avance de Izquierda Unida, en las formidables movilizaciones populares contra los efectos de la crisis capitalista y la Monarquía, y en la organización creciente de decenas de miles de personas en estas organizaciones y en los movimientos sociales contra el ajuste.

Sienten que su alpiste está en peligro, y necesitan por tanto asesinar moralmente a todos aquellos que aparecen como una referencia para un sector creciente de la población que sufre los rigores de la crisis capitalista y las injusticias de este sistema que ampara a los ricos, los privilegiados y los explotadores.

Esta campaña de criminalización de Pablo Iglesias y de PODEMOS sigue los patrones habituales de la manipulación informativa de rescatar viejas citas periodísticas sacadas de contexto y cortadas arbitrariamente, tergiversar información, hechos y fechas, etc.

¿Tiene ETA “motivaciones políticas”?

Uno de los argumentos con los que se ha cebado la campaña es la afirmación de Pablo Iglesias de que la actividad de ETA tiene una “motivación política”. Esto lo han manipulado para declarar la afirmación gratuita – acompañada a coro por los dirigentes del PSOE – de que Pablo Iglesias está justificando así las acciones armadas de ETA. Este argumento no sólo es falso, sino completamente absurdo. Reconocer una motivación política no implica estar de acuerdo con la misma o con los métodos que otros utilizan para tratar de consumarla ¡Pues naturalmente que las acciones de ETA han tenido una motivación política! Sólo un tonto o un completo ignorante pueden dudarlo. Y no es otra que alcanzar a través de sus acciones el objetivo de una Euskadi independiente ¿O es que los militantes de ETA actuaban por puro regocijo?

Para que nuestros enemigos de clase, y en quienes hace mella sus argumentos, puedan entenderlo mejor: ¿Es que acaso no tuvieron los generales fascistas el 18 de julio de 1936 una motivación política para levantarse en armas y tratar de aplastar la lucha revolucionaria de los trabajadores y campesinos españoles por un cambio profundo de la sociedad? Por supuesto que sí. Pero que afirmemos que Franco tuvo una motivación política, como era instaurar una dictadura fascista en el Estado español ¿nos hace a los marxistas revolucionarios cómplices de las acciones de estos canallas y asesinos, o solidarios con sus objetivos políticos? Basta formular la pregunta para contemplar en toda su extensión la estupidez de la misma y la obviedad de la respuesta. Pero este es el nivel de desesperación, miedo y vacío intelectual que atenaza actualmente a nuestros enemigos y adversarios políticos. Y lo que sí es cierto en este caso es que no pocos dirigentes del PP se han mostrados comprensivos con las “motivaciones políticas” del alzamiento de Franco.

Pablo Iglesias y Herrira

Otro tanto sucede con los actos públicos de Herrira (la organización de familiares de presos de ETA y de activistas “abertzales” que se organizaron para defender los derechos legales de los presos de ETA conculcados por el Estado español) en los que participó Pablo Iglesias y otros representantes de organizaciones políticas españolas. Como ha explicado Pablo Iglesias, en el momento de su participación en dichos actos, Herrira mantuvo reuniones incluso con representantes de partidos representados en el Parlamento español, y su cometido no era otro que exigir que se aplicara la legislación española que pisoteaban tanto los gobiernos anteriores del PSOE como el actual del PP: agrupamiento de los presos en sus zonas de origen y que salieran en libertad una vez cumplida la condena aplicada, como cualquier otro penado. También exigía la derogación de la “Doctrina Parot” (acumulación de condenas sucesivas que excedía el tiempo máximo de prisión fijado por la ley) y que finalmente fue derogada el año pasado por el Tribunal Europeo de Estrasburgo por contravenir la legislación europea.

Es cierto es que, más tarde, Herrira fue declarada ilegal por la justicia española. Pero esta declaración de ilegalidad tuvo el mismo contenido arbitrario y antidemocrático que la del resto de organizaciones políticas de la izquierda “abertzale”, y demuestra el carácter avasallador de los derechos democráticos del aparato judicial español, que actúa como la correa de transmisión de los intereses políticos de los partidos del régimen y de la clase a quienes defienden.

¿Y qué hay de los crímenes de la dictadura franquista y de la “etapa democrática”?

Lo que también es cierto es que las decenas de asesinatos policiales y fascistas llevados a cabo en los años 70 y 80 contra activistas vascos, obreros, estudiantiles y de la izquierda quedaron la mayoría impunes; y los pocos que fueron condenados, hace años que están en libertad; y algunos hasta estuvieron trabajando posteriormente para la policía y la Guardia Civil, como el fascista Emilio Hellín, asesino de la joven estudiante madrileña Yolanda González.

Uno de los episodios más vergonzosos y escandalosos fue la utilización de las cloacas del aparato del Estado, en la primera época del gobierno de Felipe González, para perpetrar terrorismo de Estado contra miembros de la izquierda “abertzale” a través del grupo denominado GAL (Grupo Antiterrorista de Liberación). Pero eso no levanta ampollas en la derecha ni, lamentablemente, en la dirección del PSOE.

Pero ¿qué podemos esperar de los representantes de la derecha, cuya herencia política se remonta al aplastamiento sangriento de cientos de miles de obreros y campesinos en la Guerra Civil, a la represión implacable de la lucha contra la dictadura durante 40 años, con sus miles de asesinatos, de torturados y de exiliados, y por lo cuáles no han pagado ninguna responsabilidad? Son los mismos cuyos padres y abuelos firmaron decenas de penas de muerte en los gobiernos de Franco, y los que se oponen a que podamos encontrar a nuestros familiares, asesinados como perros en las cunetas de los caminos y junto a las paredes de los cementerios de cientos de pueblos y ciudades. Precisamente, fueron la condiciones de una dictadura salvaje las que crearon las premisas del surgimiento de ETA en aquel entonces, sumado a la negación sistemática de los derechos democráticos del pueblo vasco, como explicamos antes.

La instrumentalización de ETA que hace la derecha

Dicho esto, los marxistas siempre nos hemos opuesto a las acciones armadas de ETA porque son contraproducentes, no han conseguido ninguno de sus objetivos políticos y han servido para extender prejuicios en gran parte de la sociedad española – impulsados por los medios de comunicación burgueses y la derecha española – contra los derechos democráticos del pueblo vasco, como el derecho de autodeterminación. Más aún, las acciones de ETA han sido un instrumento reaccionario en manos de la derecha, particularmente en los últimos 20 años, que ha sido utilizado para demonizar y criminalizar toda protesta social para reducir paulatinamente muchos de los derechos conquistados en la lucha contra la dictadura franquista. En esta campaña, lamentablemente, también han colaborado, por cobardía política o por convencimiento, los dirigentes del PSOE.

Una expresión particular de esta instrumentalización reaccionaria de ETA en manos de la derecha fue el intento del gobierno de Aznar de engañar a la población con el atentado del 11-M del 2004 en Madrid, al culpar a ETA del mismo; cuando estos “moralistas” – temiendo perder las elecciones, como así ocurrió – sabían perfectamente que era obra de fundamentalistas islámicos, en represalia por la participación española en la invasión de Irak, una guerra reaccionaria a la que nos llevaron despreciando la formidable oposición de la mayoría de la sociedad española a la misma.

¿Por qué la derecha no está feliz con el fin de las acciones de ETA?

Fue por todo lo anterior que el anuncio de ETA, hace ya casi tres años, de poner fin a sus acciones armadas, fue recibido con enorme alivio por la mayoría de la sociedad, tanto dentro como fuera del País Vasco.

Pero hablemos claramente. Este anuncio no fue recibido con el mismo entusiasmo por la derecha y sectores del aparato del Estado. Esta gente se sentía muy cómoda con las acciones de ETA porque les servían para sus objetivos políticos y mantener – en el caso del aparato represivo del Estado- montones de privilegios legales y materiales (fondos reservados, sueldos extras, leyes exclusivas, amparo legal para la represión “ilegal”, etc.) para justificar su existencia. Por eso, su respuesta al anuncio de ETA de abandonar las armas fue y sigue siendo tan fría. Muchos sentían que se les acababa el “chollo” político de explotar las acciones de ETA.

Además, el hecho de que ETA deje de aparecer como un factor político y policial en Euskadi, hace que la derecha vea con pánico que la lucha por el derecho de autodeterminación del pueblo vasco comience a expresarse con la movilización política de masas en la calle, como ocurre en Catalunya. Por eso siguen actuando como si nada hubiera cambiado, y como si ETA siguiera actuando, apelando a los instintos más reaccionario de su base social (ETA, aborto, etc.) para mantenerla movilizada y agrupada alrededor suya. Por eso se empecinan – como en la actual campaña contra Pablo Iglesias y PODEMOS - en mantener el espíritu represivo e inquisitorial contra los que suponen que son enemigos de sus privilegios y de su orden social, motejándolos con el estigma zahiriente de ser de ETA o de apoyar sus acciones.

La izquierda debe alzar alto su voz

Como decíamos al principio, esta campaña no va dirigida exclusivamente contra Pablo Iglesias y PODEMOS, sino contra toda la izquierda y el movimiento obrero y social. Hoy la dirigen contra los primeros, y mañana dirigirán campañas similares contra otros dirigentes y organizaciones de la izquierda y sindicales. Sería deseable, por tanto, que hubiera un pronunciamiento firme y audible por parte de las principales organizaciones que han estado en la primera línea de batalla contra los ajustes y la represión en los últimos años, comenzando por la dirección de IU y como, muy correctamente, ya lo ha expresado el compañero Alberto Garzón.

¿Europeos del Sur contra los del Norte, o pobres contra ricos?

Queremos hacer una última reflexión. En su celebrado discurso en el Parlamento Europeo el pasado 1 de julio, el compañero Pablo Iglesias pidió a los europarlamentarios del sur de Europa, incluidos los españoles, que votaran al candidato del Grupo de la Izquierda Europea – el propio Pablo Iglesias – para presidir la cámara con el argumento de que actuaran en beneficio de políticas favorables para sus propios pueblos.

Hay que hacer notar que en ese llamamiento, el compañero Pablo Iglesias incluía a los representantes de los partidos europeos del sur y españoles de la derecha (PP, UPyD, y otros), los mismos que están tratando de crucificarlo, asociándolo a ETA y profiriendo otros insultos y calumnias contra él.

Con todo el respeto que nos merece el compañero Pablo Iglesias, nos parece un contrasentido apelar al buen corazón de los diputados de la derecha por el simple hecho de ser “europeos del sur” o “españoles”, cuando esos mismos “españoles” de derecha se revelan como los más entusiastas animadores y ejecutores de las políticas de ajuste y represivas contra sus pueblos, a quienes les ciega el odio contra la izquierda española consecuente y los movimientos políticos y sociales comprometidos, y contra sus dirigentes, entre ellos el mismo Pablo Iglesias.

Lo que esto nos dice es que no es el “españolismo” (o, para el caso, el ser “griego” o “portugués”) la medida de lo que es progresista o reaccionario o, para emplear la terminología de los dirigentes de PODEMOS, de los que son “demócratas” y los que “no son demócratas”. Esa medida que nos permite distinguir entre lo que es progresista y reaccionario no puede venir de la “nacionalidad”, sino de la “cuestión de clase”, de a qué clase social se pertenece: a los grandes empresarios, banqueros y terratenientes (la clase capitalista) que dominan con puño de hierro la economía y la sociedad, o a los trabajadores asalariados (la clase obrera) y demás sectores populares explotados y marginados, que somos la inmensa mayoría de la población y que sufrimos los efectos de un sistema destinado a salvaguardar los intereses y privilegios de los primeros.

Por un frente único amplio para echarlos

Si hoy los representantes políticos y los plumíferos de la clase capitalista atacan al compañero Pablo Iglesias y a PODEMOS, no es por ser mejores o peores “españoles”, sino porque sus discursos y muchas de sus propuestas – como las de Izquierda Unida – atacan los intereses de los ricos y privilegiados. La apelación, por tanto, para oponerse a las políticas reaccionarias y a los ataques mediáticos de esta gente, debe hacerse a los trabajadores, a la juventud y a la clase media empobrecida, y a las organizaciones que representan sus intereses, conformada por la izquierda, los sindicatos y los movimientos sociales. Debemos avanzar, por tanto, hacia ese camino, el camino del frente único más amplio posible para derrotarlos y echarlos.