Análisis Político
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Las elecciones europeas han provocado una honda preocupación en la clase dominante por los efectos políticos que se han manifestado. Sus consecuencias inmediatas han sido la renuncia de Rubalcaba como secretario general del PSOE y la abdicación de Juan Carlos I. Esto refleja síntomas muy importantes para entender el momento político que atravesamos y las tareas que nos plantea.

Los datos más relevantes de estas elecciones son la aguda caída del voto combinado de PP y PSOE, que baja del 81% en 2009 al 49% – ¡5,1 millones   de votos perdidos! – y el gran avance del voto a la izquierda del PSOE, representado por Izquierda Unida (IU) y PODEMOS, que suma el 18% ¿Por qué están preocupados la burguesía española y los políticos del régimen? Porque este 18% - cerca de 3 millones de personas – indica que una parte creciente de la población está buscando un cambio radical de sociedad y de sistema y una alternativa política donde orientarse.

Esto es un reflejo de la experiencia de los últimos 5 años con los gobiernos de Zapatero y Rajoy, y de las movilizaciones incesantes habidas, de un carácter extraordinariamente masivo.

Avancemos hacia el frente único

El 18% obtenido por IU y PODEMOS es el elemento más relevante de las elecciones europeas. Algunos análisis publicados en los medios señalan que este porcentaje continúa ampliándose con el devenir de las semanas. Esto plantea la necesidad de un frente político entre ambas formaciones, de cara a la lucha política y a la movilización en la calle.

Ya hay campos de lucha comunes, como las Marchas de la Dignidad, la exigencia de un referéndum democrático en demanda de la República, y las movilizaciones sociales que se suceden.

La perspectiva para un frente político entre ambas formaciones tiene especial relevancia cuando está planteada la hipótesis de una “gran coalición” PP-PSOE tras las elecciones legislativas del 2015 si no hay una mayoría clara. El desprestigio inevitable de tal gobierno de coalición y las protestas masivas que lo acompañarían, crearían condiciones inmejorables para la posterior elección de un gobierno genuino de la izquierda. Debemos prepararnos para esta perspectiva.

Los dirigentes de IU y de PODEMOS han declarado su disposición a confluir en alianzas políticas con otras formaciones. Es necesario, entonces, que pasen de las palabras a los hechos.

La necesidad de la corriente marxista

¿Qué papel le compete en este contexto a una corriente marxista dentro de la izquierda? Uno doble.

Primero, no tenemos intereses de aparato ni burocráticos que nos aten a otro compromiso que no sea contribuir a dotar al movimiento de las herramientas más eficaces para luchar contra la explotación y la injusticia social, por eso seremos los constructores más consecuentes y comprometidos del frente único de la izquierda.

Segundo, aportar claridad política e ideológica al movimiento, mediante la explicación paciente. Ciertamente, ni las direcciones de IU ni de PODEMOS tienen un programa socialista acabado. Defienden un gran número de reformas muy progresistas absolutamente necesarias, pero imposibles de aplicarse plenamente sin expropiar al gran capital, sin dominar las fabulosas palancas económicas en poder de los banqueros, de los grandes empresarios y de los terratenientes, como única manera de planificar la economía en interés de la inmensa mayoría de la sociedad.

La corriente Lucha de Clases está abierta a la participación de cualquier trabajador, joven o luchador – sea miembro de IU, de PODEMOS o permanezca sin organizar – que esté de acuerdo con nuestros objetivos y propuestas, y quiera luchar organizadamente para contribuir al desarrollo y al éxito de un frente amplio de izquierdas ¡Únete a nosotros!