Venezuela
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En los últimos días, el presidente Maduro ha señalado correctamente la gravedad de la guerra económica contra la revolución bolivariana, ha apuntado que los culpables son los capitalistas (Fedecamaras, Consecomercio y Venamcham) y ha anunciado una serie de medidas para hacerle frente. En aras de la palpable rapidez, con que se han venido desarrollando los acontecimientos en el país durante los últimos días, hemos decidido publicar la siguiente declaración breve, para exponer de manera muy resumida a todas y todos nuestros camaradas lectores, la posición de la Corriente Marxista del PSUV ante la guerra económica y ante las nuevas medidas anunciadas por el presidente Maduro la semana pasada.

Durante los próximos días estaremos publicando una serie de artículos más extensos para explicar nuestra postura con más en detalle, y a fin de poder comentar y analizar desde un punto de vista de vista marxista, todas las medidas anunciadas y las acciones que ya están siendo tomadas.

¡Control obrero y expropiación de la oligarquía!

En los últimos días el presidente Maduro ha señalado correctamente la gravedad de la guerra económica contra la revolución bolivariana, ha apuntado que los culpables son los capitalistas (Fedecamaras, Consecomercio y Venamcham) y ha anunciado una serie de medidas para hacerle frente.

La situación es grave. Se ha disparado la inflación que llega ya al 54% acumulado de Enero a Octubre de este año y a un 74% en tasa interanual. El índice de desabastecimiento alcanzó un máximo histórico del 22%.

¿Qué es lo que está detrás de estas cifras? La inflación, el acaparamiento, los sobreprecios, la especulación, la fuga de capitales, la corrupción, la huelga de inversiones y otros flagelos que afectan a los trabajadores y al pueblo tienen su orígen en el propio funcionamiento del sistema capitalista.

El objetivo de los capitalistas no es producir para satisfacer las necesidades de la sociedad, sino la obtención de beneficios. De esta manera, si pueden obtener mayor ganancia importando con dólares CADIVI para luego vender en bolívares a precios fijados con el dólar “paralelo”, así lo harán. Si pueden obtener ganancia consiguiendo dólares CADIVI para la importación y luego trayendo contenedores de chatarra, mientras venden los dólares al mercado paralelo, asì lo harán también.

Esto forma parte del normal funcionamiento del sistema capitalista, la naturaleza de clase de la burguesìa la impulsa a obtener mayores tasas de plusvalìa de costa de lo que sea necesario, por lo tanto no puede bajo ningùn objeto, permitir regulaciones a sus ganancias, a la cantidad de plusvalìa que desean obtener en la producciòn, importaciòn o cualquier otro.

Uno de los motivos por tanto de la guerra económica es la rebelión de la clase capitalista contra los controles de precios y el control del cambio de divisas.

El otro motivo es el sabotaje deliberado con motivos políticos. Se retiran productos del mercado de manera organizada para causar la zozobra económica del pueblo bolivariano y que éste culpe al gobierno de los problemas. Es exactamente la misma táctica utilizada por los capitalistas y el imperialismo durante el gobierno de Allende en Chile en 1971-73, en preparación para el golpe de estado de Pinochet. Nixon había dado la instrucción de “hacer chillar a la economía”.

El tercer motivo es el hecho de que los capitalistas no sienten que sus inversiones estén seguras debido a la existencia de la revolución bolivariana, que ha dado a la clase trabajadora confianza en sus propias fuerzas. Es decir, un capitalista no va a invertir en mejorar la planta productiva o ampliarla sino está seguro de que los trabajadores, animados por el gobierno, no vayan a organizar un consejo socialista pidiendo mejores condiciones y salarios, o exigir la expropiación de la empresa.

Es decir, la guerra económica es una batalla abierta entre los trabajadores y el pueblo, que por amplia mayoría y en repetidas ocasiones han expresado su apoyo a la revolución bolivariana y quieren ir hacia el socialismo; y la oligarquía, una minoría parasitaria de capitalistas, latifundistas, banqueros y especuladores vinculados estrechamente a los intereses imperialistas.

Ante esta situación no caben las medias tintas ni los llamamientos a la responsabilidad de los empresarios. Tampoco la regulación del mercado capitalista puede producir los efectos deseados. La experiencia de la revolución bolivariana, particularmente desde el paro-saboteo patronal del 2002 demuestra una cosa: las concesiones y llamamientos a la burguesía han tenido siempre por respuesta mayor sabotaje y conspiración. El intento de regular los precios y las ganancias sólo aumentará el sabotaje, la huelga de inversiones y la fuga de capital.

La única manera de responder a esta campaña criminal y anti-democrática es con mano dura y puño de hierro. A la burguesía hay que privarle del poder económico que utiliza para violentar la voluntad democrática de la mayoría.

La Corriente Marxista Lucha de Clases propone las siguientes medidas:

- Monopolio estatal del comercio exterior: no se puede seguir entregando dólares a la burguesía, lo que Venezuela necesite importar, que lo importe el estado y lo distribuya a través de los canales de distribución estatal

- Control obrero de la producción: los trabajadores producen toda la riqueza y saben dónde y cómo se distribuye, ellos tienen el conocimiento para impedir el sabotaje económico y deben aplicar la vigilancia revolucionaria de todo el proceso productivo

- Contraloría popular de las cadenas de distribución de alimentos y productos básicos: el pueblo organizado en las comunas, conjuntamente con los consejos socialistas de trabajadores en las empresas y la milicia deben de ejercer el control del abastecimiento, la distribución y venta de productos básicos

- Empresa que sabotee la producción o distribución debe ser inmediatamente expropiada bajo control obrero

- Expropiación bajo control obrero de las grandes empresas monopólicas que controlan la producción y distribución de alimentos, empezando por Industrias POLAR que ha participado activamente en todas las conspiraciones contra la revolución en los últimos 10 años

Los consejos socialistas de trabajadores, cooperativas y organizaciones de campesinos, las comunas y la milicia deben de organizarse en Comitès de Abastecimiento Popular en cada barrio y parroquia. Estas Juntas deben de coordinarse a nivel municipal, estadal y nacional a través de delegados elegidos democráticamente y revocables en todo momento. De esta forma se pueden sentar las bases para la expropiación de los grandes monopolios, la banca y la tierra, que permitiría la planificación democrática de la economía en beneficio de la mayoría de la sociedad.

En palabras de Ezequiel Zamora, “lo que debe secuestrarse son los bienes de los ricos, porque con ellos hacen la guerra al pueblo, hay que dejarlos en camisa”.

Ni pacto ni concesiones con los capitalistas. Todo el poder a la clase trabajadora. Expropiar a la oligarquía.