El sistema educativo y el movimiento estudiantil

Escrito por Ander Granado Jueves 06 de Abril de 2017
Imprimir

El sector educativo, junto a la sanidad, es uno de los sectores más afectados, debido a la crisis económica. Con ataques constantes a la educación por parte del gobierno central, cada vez menos familias obreras pueden costear la educación de sus hijos, menos aún dotarlos de estudios superiores o universitarios. Los aumentos en las tasas universitarias, el 3+2 o la tan polémica LOMCE han hecho que los estudiantes, una vez más, salieran a las calles, el 9 de marzo a nivel nacional, y  el 23 de marzo a nivel de Euskal Herria.

El sistema educativohuelga educacion 231013

Durante estas últimas décadas hemos visto cómo en el Estado Español ha habido una ligera “mejora” de las condiciones para acceder a la educación. Cada vez más hijos de trabajadores, de familias más humildes, han podido acceder a la universidad. Por otra parte, el auge de la escuela concertada también ha sido notorio, impregnándose ésta de una capa de estudiantes proveniente de masas obreras. A nivel global, la educación es una industria que mueve 5 billones de dólares anuales, con una previsión de que aumente en 1,5 billones para 2020, llegando a los 6,5 billones (6,1 billones de euros). Un sector que cada vez más se ve impregnado por el desarrollo tecnológico, el cual ha revolucionado la forma de educar a nivel global.

Sin embargo, las diferencias entre los sistemas educativos de las diferentes naciones son notorias, incluso dentro de los países desarrollados. El ejemplo de la educación pública de países como Finlandia choca frontalmente con la costosa educación de países como Estados Unidos o Reino Unido. En el primero de estos dos, 40 millones de graduados acumulan una deuda de 1,3 billones de dólares por sus estudios, lo que destina a una gran masa de jóvenes a un futuro precario, aún estando altamente cualificados. En el segundo, un año de educación universitaria cuesta de media 9.000 libras (10.500 euros), lo cual lleva a una situación parecida a la de su hermano angloparlante. Dentro de la misma Unión Europea ya existen grandes diferencias entre el precio de las matrículas de los estudios universitarios. Los 100 euros que cuesta una matrícula en una universidad alemana o los 184 euros en una universidad francesa contrastan con los 1.100 euros de media que supone estudiar en una universidad en España o los 1.200 euros que supone hacerlo en Italia.

Otro de los factores más preocupantes es el de la fuga de cerebros que se da en ciertos países. Debido a las limitadas posibilidades laborales, sobre todo en países del sur de Europa, los jóvenes con estudios superiores se ven obligados a emigrar a otros países como Alemania o Reino Unido en busca de empleo. Esto se debe al fomento del empleo de baja cualificación o a los brutales recortes en sectores como el I+D. Por citar un ejemplo, en España, el presupuesto en I+D es el que mayor recortes ha sufrido en toda Europa, con una disminución del 34,69% entre 2009 y 2013, y ha ido siguiendo esa tendencia hasta hoy en día. Esto ha llevado a que España haya perdido un 10% de sus investigadores en 5 años. Por más que el gobierno o la prensa burguesa intenten negarlo, la fuga de cerebros es más real que nunca y deja marca entre los jóvenes, que tras terminar sus estudios, más que querer emigrar en busca de empleo, se ven obligados a ello.

Los jóvenes, tras finalizar sus estudios se enfrentan a un futuro de precariedad laboral de condiciones laborales deplorables. Esta perspectiva choca frontalmente con unas generaciones que, a nivel académico, se las considera de las mejores preparadas de la historia.

La crisis económica

En España, la crisis económica actual ha hecho mella en todos los sectores, especialmente en algunos cómo es el propio sector educativo. Si hace 10 años podíamos hablar de que aún con limitaciones más gente de clase trabajadora, hijos de obreros, han podido acceder a estudios superiores, ahora nos encontramos con un giro drástico en la situación. El sector de la educación, junto también al sector sanitario, han sido los dos sectores que más se han visto afectados por las políticas el gobierno central, por todo ese programa de austeridad llevado a cabo por el gobierno del Partido Popular.

Los recortes en educación en el estado español se materializan por una parte en la LOMCE, en lo que a la educación elemental se refiere, y por otra parte en el decreto 3+2, con respecto a la educación superior.

LOMCE

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, conocida como LOMCE, es la “séptima iteración” del sistema educativo español. El sistema educativo español se caracteriza por una inestabilidad a nivel legislativo, habiendo tenido 7 leyes educativas diferentes en un periodo de tan solo 35 años. Las últimas reformas del PP se caracterizan por contener medidas que incluso suponen un retorno a la Ley General de Educación, una ley de 1970, propuesta por el régimen de Franco, como es el caso de que la asignatura de Religión compute para el expediente académico.

El carácter de esta ley queda marcado desde las primeras líneas del anteproyecto de ley, que data de septiembre del 2012. En él se puede leer: “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y el nivel de prosperidad de un país.”. Quedaba claro desde las primeras líneas de esta ley su carácter puramente económico, una ley que busca ajustar la educación a las necesidades actuales del mercado laboral, orientada al empleo temporal, precario y de baja cualificación que se lleva fomentando a nivel global, pero especialmente en países como España, desde hace años. Esto se observa claramente con propuestas como el adelanto del acceso a la Formación Profesional o FP, además de la creación de una nueva FP conocida como Formación Profesional Básica o la creación de la FP dual, con mucho menor nivel formativo, que se caracteriza por desempeñar una gran parte del tiempo en la propia empresa sin apenas control de los profesores.

Por otra parte, una centralización de la educación, eliminando competencias a las comunidades autónomas a la hora de establecer el contenido de asignaturas troncales como Lengua o Matemáticas. También propone que los directores de los centros sean designados por el gobierno, Además, se reducen los consejos escolares al punto de que no puedan tomar decisiones fundamentales con respecto al centro.

Uno de los puntos más criticados por la comunidad educativa en general ha sido el tema de las reválidas, que sustituyen el modelo de Selectividad para imponer pruebas centralizadas y más numerosas. Una reválida extra en la ESO hará que al alumno con más dificultades se le cierren las puertas al bachillerato, relegando a la FP o a la nueva FP Básica. Además, ya desde la ESO, los alumnos tendrán que optar por la elección de diferentes asignaturas, lo que ejerce presión antes de optar por la elección de un bachillerato u otro. Incluso antes, en 3º de primaria (¡con nueve años!), hay una reválida con carácter de “muestra”. Se puede ver como se pretende a la mínima relegar a los alumnos con dificultades a obtener un nivel educativo inferior.

HeziberriConcentracion alumnos Lomce EDIIMA20161025 0819 4

Junto a la LOMCE, también cabe destacar el papel que juega Heziberri. El Plan Heziberri 2020 es un plan educativo, dividido en tres fases, que tiene como objetivo establecer una Ley Vasca de Educación que se pretende aplicar en toda la Comunidad Autónoma Vasca. Aunque, a priori, esto pueda parecer algo beneficioso para los estudiantes vascos, ya que puede suponer una ruptura con la LOMCE, esta ley esconde en su interior todo el germen de la LOMCE, camuflado como una ley diferente para la educación vasca. Una ley donde se perpetúan los modelos lingüísticos de la LOMCE, su carácter centralizador y que en definitiva es una magnífica herramienta para implantar las políticas neoliberales y aumentar las desigualdades entre los estudiantes.

3+2

Si la LOMCE es un ataque directo a la educación en los niveles de Primaria, ESO y Bachillerato, el decreto 3+2 supone un ataque por parte del gobierno central a los estudios universitarios.

Como su propio nombre indica, el decreto 3+2 tiene como principal objetivo establecer un nuevo modelo en los estudios de Grado, pasando del modelo 4+1 (4 años de Grado más uno de Máster) implantado por Bolonia aún con el rechazo del grueso de estudiantes, al modelo de 3 años de Grado junto a 2 años de Máster para ciertos Grados. Esto deja con una carga lectiva a los Grados de 180 ECTS (European Credit Transfer and Accumulation System), a los que se añaden 120 de Máster.

Las implicaciones de esto son puramente económicas, y por tanto de clase. Por una parte, el precio del crédito ECTS es muy superior en un Máster que en un Grado. Por citar varios ejemplos, en la Universidad del País Vasco, el crédito de primera matrícula ronda entre los 14,08 y 19,84 euros, dependiendo del Grado. Los precios aumentan para las grandes ciudades del país. En la Universidad de Barcelona oscila entre 25,27 y 39,53 euros y en la Universidad Complutense de Madrid entre 23,09 y 28,22 euros. Por otra parte, el Máster más barato de las respectivas universidades equivale a 25 euros (UPV/EHU), y 41,17 euros (UB) y 28,35 euros (UCM) respectivamente. Haciendo cálculos, tras pasar 60 de los créditos ECTS de la modalidad de Grado a Máster, obteniendo así una educación equivalente al 4+1, nos da un aumento del precio de los estudios que puede oscilar entre los 500 y 1500 euros, dependiendo del Grado.

Esto deja al alumnado universitario en la tesitura entre obtener una formación completa a mayor coste u obtener una educación recortada en caso de no poder afrontar el pago de las tasas universitarias del Máster. Si tenemos en cuenta que las reiteradas subidas de las tasas universitarias ya han logrado que 45000 estudiantes se queden fuera de la universidad por no poder afrontar los gastos, el modelo 3+2 no es más que otro duro golpe hacia los estudiantes con menos recursos económicos, un golpe que hará que dicha cifra aumente considerablemente. Esto no hace más que polarizar a los estudiantes, dejando a los estudiantes de familias adineradas o burguesas con una educación mejor que los estudiantes que provienen de familias obreras.

Aparte de lo comentado anteriormente, el decreto 3+2 también va a causar un efecto negativo entre la comunidad docente. Al reducirse de 4 años a 3 la duración de los grados, algunos grados que contengan un número suficiente de asignaturas en común acabarán por fusionarse. También desaparecerán especialidades dentro de ciertos grados, quedando enfocadas éstas a los estudios de Máster. Esto implica que un gran número de profesores pierdan sus empleos por la pérdida de esa parte de la oferta educativa.

¿Cómo luchar contra los ataques al sistema educativo?

Teniendo estas perspectivas tan negativas a nivel educativo en mente se llega a la conclusión lógica de que este tipo de ataques​ a la educación pública son inadmisibles. Estas medidas son completamente regresivas, en contra de los intereses de los estudiantes y a favor de los intereses de unos pocos. Medidas clasistas que pretenden polarizar la sociedad, que el niño rico estudie un lujoso máster en el CEU San Pablo y el hijo del obrero se meta a la FP, que le condena a un futuro laboral más precario.

Como estudiantes hijos de trabajadores, vemos que esto es algo que no podemos permitir. Pero lo más difícil no es tener claro contra qué luchamos, sino cómo podemos luchar contra ello. Existen a día de hoy diversos movimientos estudiantiles establecidos en las diversas universidades públicas del estado español. Hay cantidad de organizaciones estudiantiles, que, aún con sus diferencias ideológicas, tienen los principales puntos en común, un enfoque contrario al del gobierno central y sus leyes y decretos.

La educación pública es nuestra educación, en la que estudiamos todos. Todos pagamos los precios de las matrículas. El sistema educativo nos afecta directamente, afecta a nuestro futuro profesional. Hacer que el grueso del alumnado comprenda las graves consecuencias del programa educativo actual es clave para generar conciencia en ellos. Para ello, herramientas como las huelgas, los piquetes informativos o campañas activas de propaganda de asambleas que expliquen la situación actual del sistema educativos son esenciales. Un estudiante concienciado va a participar activamente en los movimientos estudiantiles. Estará al frente de la lucha estudiantil.

También es importante mencionar el papel de los profesores. Al final son parte del sistema educativo, y aunque no de la misma manera, se ven también afectados por este tipo de medidas. El profesorado puede posicionarse como un freno al movimiento estudiantil o como una ayuda a éste. La posición que ocupen depende también de concienciar a los profesores de todos estos ataques a la educación. Además, ellos también llevan recibiendo ataques a su profesión, razón de más para que se pongan en contra de este tipo de medidas.

Uno de los puntos más conflictivos a aclarar es el correspondiente al que hacen algunos compañeros sobre la necesidad de métodos violentos, sobre todo a la hora del activismo político, ya no solo a nivel estudiantil, sino en general.

En primer lugar, hay que decir que situaciones como las que suceden actualmente de una altísima presencia policial en nuestros campus son inadmisibles. Durante estos últimos años las medidas represivas, ya no solo a nivel educativo, sino a nivel social, han sido increíbles: incremento de gastos en antidisturbios o leyes represoras como la “Ley Mordaza” son un ejemplo de ello. Ante tanta represión, la autodefensa en nuestras manifestaciones y en nuestras escuelas y facultades, resulta necesaria. Ante un sistema tan represivo, poner la otra mejilla no es una opción.

Por otra parte, el uso de la violencia de manera individual y sectaria resulta inútil y contraproducente. Al final, destruir por destruir solo lleva a que acabemos pagando económicamente esos destrozos nosotros, a través de subidas del precio del crédito ECTS o a través de recortes en material, etc.

En cambio, piquetes informativos, o movilizaciones para llegar a los estudiantes, son una táctica mejor a seguir. Si se monta un piquete en la puerta de una universidad que te impide el paso, pero no de manera directamente violenta, sino que se pretende informar sobre la lucha estudiantil, las reivindicaciones, etc., resulta una mejor táctica.

Un estudiante tiene derecho a hacer huelga de la misma manera que tiene derecho a ir a clase. Lo importante es hacer entender al estudiante que, si no secunda la huelga, está actuando en contra de los intereses de los estudiantes. Con una huelga se intenta dar un golpe de efecto. Si los estudiantes no participan activamente, esto no se produce. Lejos de ser inútiles, las huelgas son la herramienta que más conquistas sociales nos han dado los últimos años.

Debemos comprender que mediante este tipo de herramientas podremos frenar este tipo de ataques​ a nuestro sistema educativo e incluso obtener mejoras sustanciales dentro de éste. Aun así, dentro del sistema capitalista actual obtener un modelo de educación justo, gratuito y que sirva realmente para desarrollar todo el potencial de los estudiantes es virtualmente imposible. Este tipo de luchas dentro del marco burgués pueden servir para satisfacer algunas necesidades inmediatas de los estudiantes, pero por sí solas resultan insuficientes. Solo mediante un programa socialista y revolucionario se podrá producir una transformación radical de la sociedad que nos permita construir un sistema educativo con dichas características.

En definitiva, se puede hablar largo y tendido sobre cómo debe ser el movimiento de lucha, pero desde los Círculos Marxistas Universitarios llamamos a los estudiantes a que se movilicen y a que participen en los diferentes movimientos estudiantiles de sus universidades. Condenamos todos estos ataques recibidos tanto desde fuera, como el plan Bolonia, como desde dentro del estado español, en forma de diferentes leyes que minan los intereses de los estudiantes de la educación pública, de las hijas e hijos de los trabajadores.

¡Por una educación pública, gratuita y de calidad!

¡No a la LOMCE! ¡No al 3+2! ¡Ez Heziberri!