Venezuela
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El jueves 22 de julio, el presidente venezolano Hugo Chávez decidió poner la frontera con Colombia en máxima alerta militar, después que el presidente Colombiano Alvaro Uribe acusara a Venezuela de acoger a las guerrillas de las FARC y exigiera una “comisión internacional de investigación” al respecto. Es razonable suponer que esta provocación del gobierno de Uribe, a pocos días del traspaso de poderes al nuevo presidente Santos, está vinculada a una campaña más amplia contra la revolución venezolana en preparación para las importantes elecciones a la Asamblea Nacional del 26 de septiembre.

El presidente Chávez también anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia y dio a los diplomáticos colombianos 72 horas para abandonar el país. Toda la presentación del embajador colombiano ante la reunión de la OEA en Washington el jueves fue una farsa. Presentó fotos y mapas satelitales que supuestamente demostraban la presencia de dirigentes de las FARC y el ELN en territorio venezolano, además de la presencia de campos de las FARC y el ELN en Venezuela.

El embajador colombiano explicó que las imágenes se habían obtenido de la famosa computadora de Raúl Reyes, el dirigente de las FARC asesinado durante una incursión ilegal de tropas colombianas en territorio ecuatoriano en marzo del 2008. Ya en aquél entonces, un informe de la Interpol dejó claro que no se habían usado métodos forenses adecuados para manipular la computadora y que sus contenidos habían cambiado entre el 1 de marzo, cuando fue capturada por el ejército colombiano y el 3 de marzo cuando se hicieron públicos sus contenidos. En otras palabras, estas “pruebas” son del mismo calibre que las “pruebas” que demostraban la presencia de “armas de destrucción masiva” en Iraq.

“No hay ninguna evidencia, no hay ninguna prueba, son fotos tomadas no se sabe dónde, con coordenadas en las que ya tenemos alguna experiencia, son fotos muy curiosas y muchas de ellas discutibles” respondió el embajador venezolano en la OEA, Roy Chardeton. Añadió que el gobierno venezolano había verificado e inspeccionado a fondo los sitios y las coordenadas proporcionadas por el gobierno de Uribe el jueves y no habían encontrado ninguno de los “campos terroristas” ni la “presencia guerrillera” que Colombia había denunciado.

Es más, uno se podría preguntar, ¿por qué el gobierno colombiano esperó más de dos años para hacer pública la información que supuestamente encontró en la computadora de Reyes? Algunos argumentan que uno de los motivos podría ser que Uribe está a punto de traspasar el mandato a Santos que se supone que va a ser un un presidente más “razonable” que desea construir “buenas relaciones” con Venezuela. Sin embargo, esto es una ilusión. Santos fue el ministro de defensa de Uribe y él personalmente fue el vocero de numerosas provocaciones contra Venezuela en el pasado. No deberíamos hacernos ninguna ilusión de que será mejor que Uribe ni en su política interna ni en su política exterior.

Es razonable suponer que esta provocación del gobierno de Uribe, a pocos días del traspaso de poderes al nuevo presidente Santos, está vinculada a una

campaña más amplia contra la revolución venezolana en preparación para las importantes elecciones a la Asamblea Nacional del 26 de setiembre.

El 3 de junio, la Secretaria de Estado de los EEUU, Hillary Clinton, lanzó un ataque público contra Venezuela, afirmando que “sus dirigentes han tratado de silenciar voces independientes que quieren controlar al gobierno”, al mismo tiempo que anunciaba mayores subsidios para ONGs que actúan en países, como Venezuela, en los que supuestamente la democracia está “amenazada”.

A principios de julio, el cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, lanzó un virulento ataque contra Chávez, afirmando que éste estaba dirigiendo al país hacia una “dictadura Marxista-Leninista” basada en un “modelo extranjero” copiado de la antigua Unión Soviética, y que tenía una “tendencia totalitaria y violenta”. El cardenal se olvidó convenientemente que la jerarquía de la iglesia Católica, y él mismo, participaron directamente y apoyaron el golpe de abril del 2002 contra el presidente democráticamente elegido. !Esas son sus credenciales democráticas!

También se han producido tensiones por la presencia de aviones militares de los EEUU en la isla holandesa de Curaçao, justo enfrente de la costa venezolana, a los que Venezuela ha acusado en varias ocasiones de violar su espacio aéreo. A esto tenemos que añadir el reciente despliegue de tropas estadounidenses en Costa Rica, un país sin ejército, cuyo gobierno autorizó, el 1 de julio, la presencia de 46 buques de guerra y 7,000 marines de los EEUU en su territorio.

Las elecciones a la Asamblea Nacional

Está claro que cada vez que el pueblo venezolano es convocado a elecciones o referendums, se desata una campaña cuidadosamente planificada. Esta campaña incluye manipulación mediática, ataques y presiones diplomáticas, intentos de catalogar a la revolución venezolana como una dictadura, o vincularla al trafico de drogas o al “terrorismo”. También incluye el sabotaje económico, intentos de crear el caos en Venezuela, etc. Estos son los métodos “democráticos” de la oligarquía venezolana y del imperialismo, y Colombia es un actor importante en estos planes.

Washington es muy selectivo en su condena a las violaciones de derechos humanos. Bajo el gobierno de Uribe, Colombia ha acumulado una cantidad espeluznante de violaciones a los derechos humanos, incluyendo el asesinato de dirigentes sindicales y sociales, la tortura, el secuestro, etc. Recientemente se acaba de descubrir la mayor fosa común de América Latina en la Macarena, que podría contener más de 2,000 cuerpos de muertos durante la guerra sucia. Las organizaciones de derechos humanos temen que muchos de esos podrían ser “falsos positivos”, es decir, gente común y corriente que fueron asesinados por el ejército y luego clasificados como “insurgentes” para inflar las cifras de efectividad en la lucha contra la guerrilla, y para que los soldados y oficiales pudieran cobrar las recompensas.

Sin embargo, a pesar de la reciente victoria en las urnas del sucesor de Uribe, Santos, la clase dominante colombiana se enfrenta a una creciente combatividad de los sindicatos, movimientos campesinos e indígenas. Durante la celebración de los 200 años del inicio de la lucha por la independencia, las organizaciones sociales e indígenas organizaron una marcha y reunión de masas (cabildo abierto) en Bogotá, con más de 25.000 participantes.

El gobierno derechista de Uribe firmó un acuerdo con los EE.UU., lo que permite su acceso pleno a 7 bases militares estratégicas y fundamentales en Colombia, así como el pleno acceso a la infraestructura civil del país. Además, significa que personal militar de EE.UU. en Colombia es inmune al enjuiciamiento. La convocatoria para enviar "observadores internacionales" a la frontera colombo-venezolana es por tanto una provocación pura y simple, a la que el presidente Chávez ha respondido con la firmeza necesaria. 

Como era de esperarse, Washington se apresuró a respaldar las acusaciones de Uribe, que habían sido preparadas en los EE.UU., en cualquier caso. El vocero del Departamento de Estado, PJ Crowley, calificó la disputa de lamentable y dijo que era una "respuesta petulante por parte de Venezuela el cortar las relaciones con Colombia". "Venezuela tiene la clara responsabilidad", dijo. "Colombia ha presentado cargos graves. Ellos merecen ser investigados ". 

No es sorprendente que esta provocación haya recibido el pleno apoyo de la oposición venezolana contra-revolucionaria. En una conferencia de prensa conjunta, la “Mesa Unitaria Democática” (MUD) apoyó las acusaciones de Colombia y atacó "la irresponsable política exterior de Chávez". 

Mientras tanto, se ha hablado mucho de poner este tema en la agenda de la próxima cumbre de UNASUR. El gobierno brasileño ya ha tratado de verter agua sobre las llamas. "No queremos favorecer a Venezuela o Colombia. Estamos buscando un acuerdo y sería excelente si tuviéramos señales de distensión antes de que Santos asuma su gobierno”, dijo Marco Aurelio García, asesor de presidente Lula para asuntos extranjeros. También insistió en que pensaba que el conflicto se resolvería rápidamente "una vez que Santos asuma el cargo". Pero, ¿cómo se puede resolver el conflicto entre la revolución y la contrarrevolución con sutilezas diplomáticas? 

¡Defender la revolución venezolana!

Frente a este ataque, Chávez respondió correctamente al poner el ejército en alerta y llamó al pueblo a movilizarse y permanecer atento. También amenazó con cerrar la frontera y cortar el suministro de petróleo a los EE.UU. si el conflicto se elevara a una agresión militar. 

Como ya hemos informado, la recién formada Milicia Nacional Bolivariana es un paso hacia el armamento del pueblo para defender la revolución, y una fuerza de intervención tendría que enfrentar un pueblo en armas. Esta iniciativa necesita ser fortalecida y ampliada, de manera que haya unidades de la Milicia en cada fábrica, en cada barrio, en cada comunidad campesina, etc. para defender la revolución contra el capitalismo y el imperialismo. 

Si los EE.UU. fueran lo suficientemente tontos como para lanzar un ataque militar contra Venezuela a través de su agencia de Colombia, esto podría tener implicaciones revolucionarias en todo el continente. Nuestra predicción es que al día siguiente de dicha acción no habría embajada de EE.UU. en pie en toda América Latina. 

Con el fin de defender la revolución venezolana es necesario movilizar la solidaridad internacional, no sólo en el continente americano, sino también en todo el mundo. Al mismo tiempo, en Venezuela, la revolución tiene que ser completada con la expropiación de la oligarquía, los dueños de los bancos, la industria y la tierra, para que el pueblo trabajador venezolano puede movilizar todo el potencial de la economía a través de un plan socialista democrático de producción. 

Si la Revolución se enfrenta a la guerra, no puede darse el lujo de ser ingenua y dejar las líneas vitales de abastecimiento y del poder económico en manos del enemigo. La clase capitalista venezolana ha demostrado una y otra vez que, frente a la revolución, no dudará en utilizar todos los medios a su alcance, incluido el asesinato, los golpes militares y de sabotaje económico, con el fin de defender su poder, su riqueza y sus privilegios. 

La burguesía contrarrevolucionaria venezolana ha demostrado repetidas veces que en cualquier conflicto grave se alinearía con el enemigo foráneo, el imperialismo. La expropiación y nacionalización bajo control obrero de sus propiedades es una cuestión de supervivencia para la revolución venezolana. 

Por último, es importante hacer un llamamiento internacionalista al pueblo de Colombia. Muchas veces, la oligarquía en América Latina ha llevado al enfrentamiento al pueblo de un país contra el pueblo de otro, con el fin de defender su poder y desviar la atención de las masas de sus problemas reales hacia el enemigo "extranjero". La única manera de lograr la unidad de América Latina es mediante la extensión de la revolución socialista a todo el continente, y más allá.

  • ¡Defender la revolución venezolana!
  • ¡Armar al pueblo a través de milicias obreras y campesinas!
  • ¡Expropiar la propiedad de la oligarquía y del imperialismo!
  • ¡Por la unidad de los pueblos de Venezuela y Colombia!
  • ¡Por una Federación Socialista de América Latina y el Caribe!