Pagina principal Estado Español Izquierda Unida La X Asamblea Federal de IU y el contexto de la lucha de clases (1ª parte)

La X Asamblea Federal de IU y el contexto de la lucha de clases (1ª parte)

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A mediados de diciembre de 2012 tuvo lugar la X Asamblea Federal de Izquierda Unida (IU), el congreso ordinario de la coalición de izquierdas que se celebra cada cuatro años. La afiliación, según explicó Cayo Lara en su discurso de cierre, suma unos 30.000 miembros en todo el Estado. Como muestran las cifras, no ha habido aún un crecimiento importante. Pero este dato no revela realmente el sentimiento general optimista que se vive entre la mayor parte de la afiliación de IU, en la mayor parte del Estado, ante las favorables perspectivas que se presentan.

IU-mani-MadridLas encuestas electorales le dan a IU en algunos casos un 12 o 13% global, con una clara tendencia al alza. Lógicamente, ello ha redundado en un tono y ambiente entre la militancia que se ha reflejado en esta X Asamblea Federal, mucho mejor que la anterior de hace 4 años. A los ojos de los trabajadores y jóvenes, no afiliados a IU, poco tiene que ver la situación actual de IU con la difícil situación en la que se desarrolló la IX Asamblea Federal de hace 4 años, en la que el punto de partida lo marcaban los peores resultados de la historia en el terreno electoral, con sólo un diputado electo y poco más del 3,5% de apoyo electoral.

 

El ambiente en el que se ha celebrado esta Asamblea coincide en el tiempo con la agudización de la mayor crisis económica del sistema capitalista desde los años 30, cuyos dramáticos efectos sociales están sacudiendo la conciencia de millones de jóvenes y trabajadores, que están sacando conclusiones políticas cada vez más radicalizadas. En este artículo pretendemos analizar todo este proceso, del cual se pueden extraer algunas conclusiones que, en mayor o menor medida, valen para otros países europeos.

 

El contexto económico europeo y mundial

 

Los últimos datos conocidos en enero solemnizan una nueva recaída en recesión para el presente año 2013, caída que ya comenzó en las economías centrales de la UE y en Japón. Por otra parte, el limitado pacto al que llegaron republicanos y demócratas en los EEUU estas Navidades no pone coto al desbocado déficit fiscal de la primera economía del planeta. Esto va a hacer más necesario, tanto nuevas subidas de impuestos como mayores recortes sociales del limitado estado del bienestar norteamericano. Es decir, más de la vieja receta que tanto conocemos en los países del sur europeos, lo que va a tener un impacto suplementario depresor sobre el crecimiento económico mundial.

 

Los problemas de las principales economías consumidoras del planeta, por tanto, no dejarán de afectar al crecimiento de los países que habían ofrecido un crecimiento más dinámico de sus economías en los últimos años, China, India o Brasil.

 

En la medida que los países europeos están atados por un mismo mecanismo monetario europeo, el euro, cuya oscilación refleja en primer lugar los intereses de la economía más poderosa, la alemana, no pueden devaluar sus monedas como en otras crisis del pasado, para mejor competir comercialmente fuera. Esto obliga a los gobiernos de los países más débiles aplicar políticas de devaluaciones internas competitivas, basada a su vez en reducir el nivel de vida de la clase trabajadora y de los gastos sociales ligados a ella.

 

Los efectos de la crisis de sobreproducción son más visibles en este contexto. Cierres importantes de empresas, como los de las plantas de Ford en Bélgica o Peugeot en Francia, junto a las amenazas continuas de deslocalización por parte de las multinacionales, son utilizados para “doblar el brazo” de cualquier gobierno. Que se lo pregunten a François Hollande, que ha terminado de desdecirse de buena parte de sus promesas electorales. Hollande, aparte de haber subido ya impuestos a los trabajadores, llevará a efecto las contrarreformas necesarias que posibiliten lo que la burguesía francesa necesita desesperadamente: que sus obreros industriales (junto con el resto de asalariados) pasen a cobrar menos que los alemanes, cosa que no sucede actualmente y es la base de buena parte de los problemas que se ciernen sobre las multinacionales francesas en la convulsa arena económica mundial.

 

Las penurias económicas marcan el futuro más inmediato de la UE, con países que amenazan con salirse de ella ante los intereses crecientemente divergentes. Esto vale, a medio plazo, tanto para los países del sur de Europa como para otros más poderosos, como demuestra el debate público abierto en Gran Bretaña.

 

Con el equilibrio capitalista cada vez más roto en sus diferentes esferas (económica, política y social), se demuestra una vez más la vigencia virulenta de las contradicciones existentes entre las diferentes economías europeas, que se multiplicarán mucho más en este contexto de dificultades. Los capitalistas de los países más fuertes tratan de salvar sus intereses. No nos engañemos: ya no hay dinero para repartir generosamente, por lo que se imponen los recortes y la salvaguarda de los intereses de las empresas y países más todopoderosos. Soñar, como hacían algunos compañeros, con una coalición de los países del sur, junto con Francia, que fuercen a Alemania a aplicar una política solidaria de inversiones keynesiana ya quedó descartado por la propia realidad de los acontecimientos.

 

El equilibrio político está cada vez más agrietado: los viejos pactos y alianzas se rompen; el domino de los EEUU se cuestiona por China y otros países en sus esferas de influencia regionales… Todo esto se va a intensificar dando lugar a nuevos “ajustes” políticos. Esto vale tanto para el dominio de los principales yacimientos minerales, como para la lucha por el resto de esferas de influencia mundial... o, finalmente también, para resquebrajar un andamiaje tan complejo como el de la UE.

 

En el caso español, Rajoy y su ministro de economía De Guindos también sueñan con que invocando a una futura mejora “a partir del 2014” podrán conjurar las protestas. Pero eso no va a ocurrir.

 

En primer lugar, con este escenario que se dibuja, la solidez de la recuperación para dentro de un año, a partir del 2014, está claramente en entredicho.

 

En segundo lugar, la gente no puede aguantar más y está pasando por encima de cualquier obstáculo que se interponga en su camino para expresar su malestar.

 

Fermento y cuestionamiento del sistema

 

Como hemos explicado, la ofensiva implacable contra las condiciones de vida de las masas, que están llevando a cabo todos los gobiernos sean del signo que sean, son fiel reflejo de la “necesidad imperiosa” de la burguesía de restaurar el equilibrio económico y político de su sistema pero, al mismo tiempo, con sus ataques están provocando la ruptura del equilibrio social entre las clases. La situación es cualquier cosa, menos estable.

 

En España, este nuevo escenario ha generado, una oleada de movilizaciones que, como si de ondas concéntricas se tratase, están afectando a un sector tras otro de la población: afectados por las hipotecas, trabajadores de la enseñanza, sanidad, mineros, empresas públicas, jueces, estudiantes…, y está teniendo profundos efectos en la psicología de millones de jóvenes y trabajadores.

 

En España apareció a final de diciembre un análisis que llegaba a la conclusión de que el retroceso en el nivel de vida en España ya era mayores porcentualmente que el producido durante la Gran Depresión. La amenaza de una cada vez más desbocada explosión social sólo ha sido atrasada y paralizada ante la existencia de redes de solidaridad y asistencia familiar, más fuertes en los países del sur europeos, pero estas redes son cada vez más débiles y están debilitándose por los ajustes.

 

El ex presidente Felipe González, uno de los más inteligentes defensores del capitalismo español a día de hoy, definió perfectamente hace un par de años la situación actual, alertando a la clase que representa, la burguesía, sobre los peligros en ciernes:

 

“...Estamos incubando la siguiente crisis financiera y la diferencia con ésta será que los ciudadanos ya no tolerarán que haya centenares de miles de millones de dólares para rescatar a los banqueros de sus propios errores. Probablemente, estamos ante la última oportunidad de una reforma seria del funcionamiento del sistema.” (entrevista de JJ Millás, El País, 07-10-2010).

 

Las diferentes movilizaciones de los últimos meses reflejan una evolución hacia una creciente radicalización de las protestas: desde el culmen de las movilizaciones de los mineros en julio hasta la Huelga General del 14N, pasando por las movilizaciones en torno al 25S frente al Congreso de los Diputados, las actuales luchas en defensa de la sanidad pública, o las protestas estudiantiles en ciernes, todas ellas apuntan en este sentido.

 

No es casual que un político como Mélenchon (el dirigente del Frente de Izquierdas en Francia), en los mítines de la primera vuelta de las últimas elecciones presidenciales, hablase de “revolución” y de “transformación de la sociedad”, convirtiendo sus convocatorias públicas en las más exitosas de toda la campaña francesa. El “efecto Mélenchon”; la subida del Syriza griego hasta el 30% de intención electoral; la crisis de la socialdemocracia, que no puede ofrecer respuestas en este nuevo escenario que va a perdurar años; la actitud ante los nuevos movimientos sociales surgidos al calor de la crisis; cómo participar en las instituciones y en sus gobiernos,…; todo ello ha estado presente en el debate de la X Asamblea Federal de IU.

 

Los nuevos movimientos sociales

 

La Huelga General del 14 de Noviembre en España vivió en la mayoría de sus ciudades piquetes más importantes que en anteriores convocatorias. Al mismo tiempo, pudimos constatar una mayor presencia activa de jóvenes en todas las acciones que se convocaron, lo que es un indicativo muy importante. Finalmente, sectores nuevos de la clase trabajadora confluyeron en la movilización: por ejemplo, las Mareas verdes (trabajadores y padres de alumnos del sector educativo) y Mareas blancas (sanidad) que en diferentes ciudades se significaron con acciones particulares.

 

También hicieron acto de presencia las delegaciones de las Plataformas de Afectados por las Hipotecas (PAH) que movilizan a cada vez más contingentes de la población en actos diarios contra los desalojos de viviendas. Más de 400.000 familias han perdido sus viviendas por no poder hacer frente a los pagos requeridos por los bancos. Al mismo tiempo, centenares de miles están en procesos judiciales que pueden llevarles a perderlas igualmente.

 

Ante el desempleo persistente, el porcentaje de desempleados que agota el cobro de su prestación social no deja de crecer. Actualmente, sólo el 64% de los parados cobra algún tipo de prestación social. La conjunción de todos estos procesos está dando lugar a situaciones cada vez más dramáticas. El último congreso de psiquiatría española reveló cómo los suicidios se habían convertido en la primera causa de muerte “no natural”, superando a los accidentes de coches. En otoño pasado, se producían 9 suicidios diarios, de los que 3 de ellos son imputables “directamente” a causas debidas a la crisis económica.

 

La desesperación, rabia y toma de conciencia crecientes ante este estado de cosas está dando lugar desde antes del estallido del Movimiento 15M (los indignados ) a una explosión de iniciativas desde abajo que aglutina a nuevos sectores en lucha.

 

Hablamos de nuevos en cursiva, pues la mayoría de ellos forman parte de la clase trabajadora en esencia. Se articulan relativamente al margen de los sindicatos tradicionales, si bien parcialmente también están formados por activistas de base de los mismos, o bien siguen las convocatorias oficiales..., cuando se convocan

 

IU y los sindicatos

 

Cuando se convocan . Porque meses después de la Huelga del 14 de Noviembre no se ha producido ninguna campaña organizada de asambleas por parte de los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO, ni siquiera en las principales empresas, lo que revela a las claras la estrategia rutinaria y falta de perspectivas de la que son presos los máximos dirigentes de los trabajadores. No hay un plan de luchas organizado contra los ataques que el PP lanza repetidamente contra el conjunto de la clase trabajadora y resto de sectores más humildes de la sociedad.

 

Por tanto, el movimiento real de los trabajadores se expresa pasando por encima de los sindicatos mismos. Todo esto revela la profundidad real de la cólera social existente, al mismo tiempo que queda patente la enorme distancia que cada vez separa más a los actuales dirigentes sindicales de las aspiraciones de millones de trabajadores.

 

Hablamos de millones de trabajadores que han sido llamados a la lucha, con convocatoria de huelga o sin ella, después de la Huelga General del 14 de noviembre, en muchos casos en convocatorias surgidas desde abajo: sanidad, enseñanza, administración pública, Iberia, AENA, Autoridades Portuarias, RENFE, ADIF, Telemadrid..., por solo hablar de las grandes empresas públicas que se están movilizando desde hace muchos meses contra los recortes. IU tiene mucho que decir ante esto. En la mayor parte de las regiones, ante el desmantelamiento de las empresas públicas por parte de los gobiernos regionales, que siguen el dictado del gobierno de Madrid, ni siquiera se han convocado movilizaciones unitarias de todas las empresas públicas afectadas.

 

Los dirigentes sindicales de UGT y CCOO piden al gobierno del PP “diálogo”. Pero éste responde con nuevas agresiones. Rajoy no va a dejar de aplicar más contrarreformas, a instancias de los acreedores internacionales y de la burguesía española. La regresiva y clasista contrarreforma educativa de Wert es solo un anticipo, ya se anuncian una nueva reforma laboral y otra en pensiones.

 

Los dirigentes de UGT y CCOO deben poner sobre la mesa un auténtico plan de movilizaciones con el objetivo de hacer retroceder plenamente al gobierno Rajoy. Ponerse ya a la cabeza de las movilizaciones educativas y sanitarias, como forma de preparar una nueva Huelga General de toda la clase trabajadora, de 48 horas esta vez, y seguir posteriormente con una estrategia que posibilite echar abajo a este gobierno que pretende que cada año de su gestión retrocedamos una década.

 

Esta debilidad en la dirigencia del movimiento sindical no supone nada nuevo. Rosa Luxemburgo decía que:

 

La especialización en su actividad profesional de dirigentes sindicales, así como la restricción natural de horizontes que los liga con las luchas económicas fragmentadas en periodos de quietud, concluyen por llevar fácilmente a los funcionarios sindicales al burocratismo y a una cierta estrechez de miras”. ( Huelga de masas, partido y sindicatos ).

 

Y esta corta visión se une a un escepticismo y cinismo existente, debido a la quemazón total de buena parte de los dirigentes actuales, que no confían en la capacidad de lucha de los trabajadores, a pesar de que están siendo superados constantemente por ellos. Esto revela aún más la necesidad que tiene el movimiento de superar y renovar a la generación de dirigentes y activistas que saltó a la palestra en los años 70 y 80, como con mayor o menor fortuna sucedió en todas las épocas de cambio histórico. La necesidad de este nuevo reemplazo (dentro y fuera de las organizaciones tradicionales) que refleje mucho más directamente el sentir de la calle, obliga aún más a un trabajo organizado para dotar de una estrategia sindical y política al conjunto de la izquierda sindical y de los trabajadores en lucha. Desde la búsqueda de la máxima unidad posible con los sindicatos, a esos millones de trabajadores se debe dirigir IU con voz propia para darle a la lucha la estrategia de la que carecen los actuales dirigentes sindicales.

 

Por tanto, en el actual periodo, el papel de IU debe ser fundamental en dos aspectos dentro del movimiento obrero:

 

* Como fuerza que defiende una salida socialista ante la crisis capitalista, dando una perspectiva política de clase a la lucha sindical sin la cual ésta es ciega,

* Como nexo de unión entre las diferentes organizaciones existentes: UGT, CCOO, CGT, ELA, LAB, SAT, CIG, Intersindical..., para ser la fuerza que se destaque más para posibilitar la necesaria unida de la clase trabajadora.

* Como nexo de unión también entre las organizaciones sociales “nuevas” y las tradicionales confederaciones obreras.

 

En este sentido, fue significativo el que en el debate de la Comisión Política salió aprobada una enmienda de IU del País Valencià que asume la X Asamblea Federal por la que IU se compromete a cambiar su política sindical dentro de los sindicatos para organizar una alternativa propia dentro de los mismos.

 

Crisis del capitalismo español y de sus instituciones

 

La asimilación o no por parte de IU de la gestión que hace la socialdemocracia de su participación en las instituciones sigue a debate en IU, aún después de acabada la Asamblea Federal, ya que la dirección federal no impulsó decididamente la discusión hasta sus últimas consecuencias de este aspecto. Tampoco se decidieron la mayoría de los compañeros de la dirección federal a tocar el delicado (y actual) tema nacional, dejando a una futura Conferencia que se desarrollará dentro de unos meses esta tarea.

 

Se da una situación contradictoria. IU sube en las encuestas porque la población, ante la crisis y los recortes, cambia sus tradicionales preferencias buscando dentro de las organizaciones más conocidas la que aparece más a la izquierda y supone a sus ojos un cambio más radical en este sentido. Pero, en Andalucía, donde el aparato de liberados y profesionales de la organización es mayor que en ningún otro sitio, este aparato (que refleja en determinados casos intereses propios por encima de los de la clase a los que representa) visiblemente se compromete con la entrada de IU en un gobierno con el PSOE para gestionar los recortes sociales, como hace el resto de la socialdemocracia europea.

 

Lo que decía Rosa Luxemburgo de los dirigentes sindicales también se puede trasladar aquí a la mayor parte de la clase política de la izquierda oficial, partiendo de nuestra propia organización, donde se ha revelado en el actual debate cómo una generación de dirigentes entiende que la rutinaria acción en las instituciones actuales debe ser el eje central de nuestra actividad.

 

La mayor parte de los dirigentes andaluces (y una gran parte de los federales, como revelaron los debates de diciembre) no sacan las conclusiones últimas de los datos que demuestran que la credibilidad de las instituciones que sostienen al capitalismo español está totalmente cuestionada. El CIS reveló en diciembre cómo un 52,5% de los españoles se declaraba poco o nada satisfecho con la actual Constitución, frente a un 37,4% que opina lo contrario. El sentimiento republicano es el mayor de las últimas décadas, un 37% y al alza, siendo mayoritario entre los menores de 35 años. También, durante el verano, el CIS reveló cómo sólo un 9% de la población confía en los actuales partidos políticos, lo que también nos afecta a nosotros, IU, lo que nos debe hacer reflexionar muy seriamente.

 

El diputado de IU Alberto Garzón lo expresaba bien en un artículo a principios de diciembre:

 

"...El resultado final es que la organización se transforma en un elemento mucho más conservador de lo que la calle y la ciudadanía exige. Se produce una desconexión con la realidad, así como una tendencia a depender políticamente de las instituciones, que lleva a que se formen otros instrumentos al margen de la organización. Así es como podemos entender que, a pesar de la clara coincidencia ideológica, los que han llevado a cabo la resistencia más eficiente ante el ataque neoliberal reciente hayan sido los movimientos sociales situados en los márgenes de Izquierda Unida. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la organización Democracia Real Ya –promotora del 15M- e incluso las organizaciones de consumidores están repletas de militantes de IU que han visto más efectivo estos instrumentos que el que ofrece la propia organización a la que formalmente pertenecen. Esta constatación debería ser el aviso más claro acerca de la poca capacidad de una organización que se define como movimiento social y como anticapitalista...". 1

 

Aprobada una enmienda que llama a salir del gobierno de la Junta de Andalucía

 

En la ponencia federal presentada a la Asamblea no se decía nada de la experiencia de gobierno de IU en la Junta de Andalucía. Este gran silencio consciente fue superado por enmiendas llevadas a la Asamblea Federal desde diferentes federaciones.

 

La dirección andaluza, para avalar su estrategia socialdemócrata, defendió el primer día en el pleno de la X Asamblea los datos parciales de una amplia encuesta del Instituto de Estudios Sociales para Andalucía , que salió publicada en diciembre, que revelaba:

 

- Una espectacular caída del PP, de diez puntos desde marzo, del 40,4% al 30,7%, reflejo de la política que lleva practicando el PP a nivel estatal.

- Un estancamiento del PSOE, que se mantiene en torno al 39%.

- Una subida de IU, que pasa del 11,3% al 16,1%, reflejo de una búsqueda a la izquierda de sectores cada vez más importantes.

 

Pero hay otros datos de la misma encuesta, que fueron silenciados entonces, que reflejan una representación de diferentes vectores contradictorios, que se expresan al mismo tiempo

 

- Un 50% de los andaluces desaprueba la labor que desarrolla el bipartito IU-PSOE, mientras que un 25,3% la ve positiva ¡¡Sólo un 25,3% la ve positiva con una intención de voto del PSOE del 39% y del 16% de IU!!

 

De hecho, lo que demuestran los datos empíricos es que, mientras que en los últimos meses el PSOE se despeña en otras comunidades, la demagogia de los dirigentes andaluces del PSOE ante el gobierno central del PP, avalada por nuestra dirección regional, impide esta debacle del PSOE en Andalucía.

 

Este mero trasvase de votos se concreta en un repunte de la afiliación ínfimo y en una actitud crítica hacia nuestra labor por parte de los sectores más activistas y delegados obreros que están sufriendo los recortes. Nuestro voto queda como un recurso de protesta “hacia lo que hay” más a la izquierda, más que en una identificación y compromiso plenos.

 

Publicamos, por su importancia, la enmienda aprobada sobre la acción de gobierno de IU en la Junta de Andalucía y sobre el velado apoyo por parte de IU al propio PP en Extremadura, pues creemos que es importante resaltar la claridad de algunos de sus párrafos:

 

“... Los recortes valorados en 2.700 millones de euros, aplicados por el gobierno de la Junta, no son mejores que los emprendidos por el gobierno central y en otras comunidades autónomas. Responden al mismo interés del capital y como tal hay que identificarlos. Los presupuestos presentados para el 2013 en la Junta, están confeccionados siguiendo las mismas tesis de cumplimiento de objetivos de estabilidad presupuestaria impuestos por Madrid y suponen un retroceso incluso respecto a los últimos aprobados por el PSOE en solitario (…) El programa político y social de IU es incompatible con estos presupuestos [se refiere a los 2013, que llevan a cabo recortes]. Por ello, conminamos a nuestros diputados a romper cuanto antes esta coalición de gobierno para ponerse al frente de la movilización contra todo tipo de recortes de los gastos sociales, los salarios y los derechos laborales, vengan de donde vengan...

[Respecto a Extremadura se plantea] Esta X Asamblea llama a los compañeros implicados en esta alianza con la reacción a abandonar de forma inmediata su pacto de facto con el Partido Popular... Estas actuaciones poco tienen que ver con la utilización de la tribuna parlamentaria de una organización anticapitalista. Por ello, esta Asamblea insiste en la idea en que incrementar nuestras posiciones en los parlamentos autonómicos y central así como en los ayuntamientos, no es un fin en si mismo, ni el objetivo central de nuestra organización. Cada acta de diputado, cada puesto de concejal, debe transformarse en una tribuna para construir una alternativa genuinamente revolucionaria, para rebatir la mentira de que no hay dinero para gastos sociales, exigiendo que la riqueza existente se deje de dilapidar en regalos a empresarios y banqueros y sea invertida en beneficio de la mayoría. Para explicar a su vez que no es dentro, sino fuera de los parlamentos y a través de la lucha, donde se defienden nuestros derechos. Necesitamos que cada compañero que alcance una posición en cualquiera de las instituciones de la democracia burguesa se convierta en un incondicional e insobornable tribuno del pueblo.

“ (…) Los puestos institucionales sólo sirven a la causa de los trabajadores si se utilizan de forma consecuente contra las políticas de recortes. Esto excluye la colaboración con medidas de ajuste y la aprobación de presupuestos, por muy “realistas y posibles” que sean, elaborados en función de los objetivos del déficit y la contención del gasto público.”

 

El último episodio ha sido que 9 de los 12 diputados de IU en Andalucía, alineados con el aparato regional, votaron a favor de los Presupuestos de recorte para el año 2013, mientras que los otros 3 diputados se ausentaron de la votación, o bien no votaron. Es decir, la mayoría de los diputados andaluces han incumplido la enmienda votada en la Asamblea Federal, lo que va a polarizar más a la organización en los próximos meses.

 

Una estrategia socialista...

 

Lo que han revelado muchos de los compañeros que han defendido íntegramente la ponencia oficial es no entender, en primer lugar, la dinámica actual de los procesos sociales comentados anteriormente y, consecuentemente, la función prioritaria que tiene que jugar IU a la cabeza de las luchas sociales.

 

La perspectiva para el capitalismo español va a ser la de un descenso a los infiernos profundo y prolongado en el tiempo para la clase trabajadora, de no mediar un radical cambio político por parte de la izquierda política y sindical. Este proceso se puede acelerar con una adecuada preparación por parte de nuestra organización. En un momento dado, el movimiento de protesta social va a poner en cuestión no solo el envoltorio institucional que viste a la sociedad española, sino a las propias relaciones económicas que impiden la satisfacción de los derechos sociales por los que se está luchando: vivienda, educación, sanidad, empleo...

 

Hará falta entonces, ¡hace falta ya! una estrategia y programa claros que respondan a los saltos agudos en la movilización y en la conciencia que ineludiblemente van a seguir desarrollándose, para así educar a los compañeros y a la periferia que rodea a IU en aquellas plataformas políticas en las que trabajamos. En IU debemos prepararnos para estos procesos, formando a los compañeros en el modelo de sociedad que defendemos, el socialismo, y trabajando en los sindicatos y movimientos sociales con este fin. Una IU que sea vista como una organización que no acepta ningún recorte, al mismo tiempo que encabeza el máximo de luchas que se dan, puede reflejar el mismo proceso que llevó al Syriza a pasar de un 4,5% de intención de voto a superar el 30%.

 

Sin embargo, cuando en el documento presentado por la dirección federal a debate se hablaba del “Proceso Constituyente” parece que no se sacan las conclusiones oportunas de los errores cometidos por parte de los principales dirigentes de la izquierda sindical y política española en la Transición. De hecho, en la X Asamblea Federal, ante las enmiendas críticas que ha habido para que se asumieran dichos errores cometidos, los redactores del documento se opusieron a su aprobación.

 

Leyendo el documento oficial se saca la idea de que la “acumulación de fuerzas” que necesita la izquierda, junto con el denominado “Proceso Constituyente”, se entienden como una suerte de etapismo necesario en el que el programa y estrategia que reivindiquemos se atenga a lo que se ha dado en llamar comúnmente como “realismo político”. De eso conocimos bastante, tanto en la Transición como posteriormente. En cambio, como bien explicó Alberto Arregui, de la minoría de la dirección federal que abiertamente defendió una clara alternativa socialista, “lo que se necesita es la defensa de la lucha por el socialismo co mo una tarea práctica y no como un objetivo abstracto a largo plazo”.

 

    

 

Notas:

1Público (14-12-12).

 

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