ERREKALEOR, LA LUCHA DE UN BARRIO

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Errekaleor es un barrio a las afueras de Vitoria-Gasteiz construido en los años 60 por las cooperativas del obispado como respuesta a la masificación y la inmigración que provenía principalmente de Andalucía, Extremadura y Galicia para trabajar en las industrias y fábricas del País Vasco. El barrio se compone de 32 bloques, 192 viviendas destinadas a albergar a más de 1000 personas, y en sus orígenes era un barrio obrero con una vida comunitaria muy marcada. 

errekaleorEn el 2000, con la burbuja inmobiliaria, comienza un plan urbanístico en el que se preveía que la población de Vitoria se iba a duplicar y se empieza a construir vivienda nueva en toda la periferia de la ciudad. Estos datos demográficos, evidentemente, han demostrado ser erróneos y una vulgar especulación con el terreno.

En 2002 se aprueba el Plan General de Urbanismo que afectaba a Errekaleor, y comienza así el proceso de reubicación para las familias del barrio alegando que los edificios no eran seguros por su mala construcción. La realidad era que querían utilizar el solar para construir viviendas de lujo. Este proceso duró 14 años, algunos vecinos aceptaron el cambio de vivienda, mientras que otros se organizaron en la Plataforma de Afectados de Errekaleor, la cual estuvo peleando para evitar la expropiación. Cada año que pasaba, la tasación de las casas bajaba y presionaban a los pocos vecinos que quedaban quitándoles servicios como la limpieza de las calles, un claro caso de mobbing inmobiliario.

En este contexto, unos estudiantes del entorno universitario que planteaban alternativas de vida más allá de la problemática estudiantil comienzan un contacto con los habitantes que residían en el barrio. Ahí se gesta el proyecto en el que actualmente consiste Errekaleor ya que, la mayoría de los vecinos que firmaban el acta de expropiación les daban las llaves de su vivienda a estos jóvenes en lugar de al ayuntamiento.

En la actualidad Errekaleor alberga a unas 150 personas, no sólo a jóvenes estudiantes, sino a personas mayores y a familias. Karla es una de las vecinas de  este barrio y hemos tenido el placer de hablar con ella para que nos cuente en que consiste su proyecto de okupación.

El barrio tiene como estandarte tres ideas: el cuidado de la comunidad, la autodefensa del barrio y el autoabastecimiento para liberar todas las esferas de la vida del mercado. A partir de estas tres ideas surgen los diferentes proyectos de Errekaleor.

Como era de esperar, los partidos que han regentado el ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en los últimos años (PP y PNV) se han posicionado contrarios al desarrollo de este proyecto. En 2015, cuando el PNV entra en el ayuntamiento, ofrece a los residentes de Errekaleor una alternativa okupacional en Aretxabaleta, un espacio con condiciones similares a las de Errekaleor. Éstos rechazaron la oferta ya que, por un lado, los pisos que ofrecía el ayuntamiento no eran suficientes para alojar a los 150 vecinos y, por otro lado, también quieren demolerlo. Karla nos cuenta que ellos siempre han estado dispuestos al diálogo, siempre y cuando sea un diálogo bilateral, sin amenazas, aunque tanto el PP como en PNV lo nieguen alegando que son unos okupas antisistema.

Hace dos años y medio, el PNV realizó un informe técnico del barrio para justificar su desalojo cautelar; es decir, para conseguir un permiso judicial que permita desalojar a todos los vecinos por su seguridad. El informe resultó ser positivo, por lo que no pudieron justificar el desalojo. Una de las hojas de este informe, solo un uno porciento del informe completo, dice que el cuadro eléctrico de un edificio sin habitar era inseguro, por lo que les cortaron la electricidad, lo mismo que ha pasado ahora.

Los okupas de Errekaleor también se preocupan por el estado de sus viviendas, por lo que pidieron un informe técnico a una arquitecta que señaló que las estructuras estaban bien y que los defectos se debían al abandono. A partir de ese momento han ido arreglando diferentes cuestiones, los techos, las humedades, la instalación eléctrica etc. invirtiendo tanto su dinero como su tiempo.

El pasado mes de mayo, Urtaran corta la luz de todo el barrio ante la resistencia de los vecinos de Errekaleor, esta vez alegando que las instalaciones eléctricas son de los años 50, lo cual es mentira, ya que en todos los bloques habitados las instalaciones son nuevas. ¿Por qué mienten? Porque si les corta la luz y posteriormente el agua, se darán las condiciones necesarias de insalubridad para forzar el desalojo y evitar así la vía judicial que sería mucho más lenta.

También alegan el impago de estos servicios. Un proceso de okupacion y autogestión es lento, y en el trascurso de adquirir placas solares suficientes para abastecer a todo el barrio han estado utilizando la red eléctrica pública, mostrando siempre su disponibilidad a pagar por ello. A estas declaraciones falsas se suma la aluminosis, lo cual supondría un peligro real, pero también es falso.

El tres de junio se convoca una manifestación en apoyo a Errekaleor a la que acuden miles de personas para pedir que no derriben el barrio. Además, los vecinos han iniciado una campaña de Crowfunding para poder instalar alrededor de 500 placas solares y lograr así la soberanía energética del barrio. Puedes apoyar esta campaña de financiación colectiva  que lleva el nombre de “ERREKALEOR BIZIRIK – ARGI IZPIAK ILUNTASUNEAN” en la web coopfunding.net.

El modelo organizativo de esta comunidad ha ido cambiando basándose en la eficiencia y la gestión de la heterogeneidad de sus habitantes. Cada mes se hacen dos asambleas públicas y la organización se realiza a través de grupos de trabajo: ingresos, comunicación, infraestructura etc. Además, existen otros grupos que se van generando y enriquecen el barrio, por ejemplo panadería, gallinero o imprenta. En definitiva, lo que han hecho estos okupas es rehabilitar un barrio que las instituciones habían abandonado, crear su propio proyecto de vida al margen del cruel e inhumano sistema socioeconómico imperante y por ello defenderán con uñas y dientes su legitimidad para vivir en él.