Unidos Podemos
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Votar a PODEMOS para frenar las políticas de ajuste de PP-PSOE

En las elecciones andaluzas se votará en gran medida en clave nacional. Muchísimos trabajadores entienden que su principal enemigo es el PP. Éste, y los nuevos partidos de demagogos que se presentan como “centro”, UPyD y Ciudadanos. Lo que estas elecciones tienen que dilucidar es, en base a la experiencia de estos años, cuál es la mejor alternativa de izquierdas para enfrentarse a las políticas antisociales de la derecha.

La situación socioeconómica andaluza

Mientras que en España la industria representa el 16% del PIB, en Andalucía el porcentaje sigue siendo mucho más exiguo, poco más del 12%. Esta situación es determinante para entender el porqué Andalucía sigue siendo una de las zonas más atrasadas del Estado, junto con Canarias y Extremadura, lo que queda de manifiesto con la tasa de paro existente, el 34,23%, más de 10 puntos por encima de la registrada en el resto del país. Más del 40% de los desempleados llevan más de un año en esa situación.

Cuando hace tres años, las direcciones de IU y el PSOE rubricaron un pacto de gobierno para cogobernar Andalucía, en el documento firmado entre ambas fuerzas figuraba la promesa tan manida, y siempre incumplida, de “cambiar el modelo productivo de Andalucía”.

Dicho gobierno incumplió los compromisos con los trabajadores de Delphi , en Puerto Real, y de la liquidada Santana Motor, en Linares. Se unió a esto el cierre de Isofotón en Málaga, la única fábrica de paneles solares en España –en un país que importa casi un 80% de la energía que consume– con decenas de millones de subvenciones públicas en su haber. Muy poco antes, también en Málaga, había echado el cierre Vitelcom, la única compañía española ensambladora de teléfonos móviles.

De hecho, el segmento industrial en el que Andalucía destaca más en relación al resto del Estado es en el de la industria extractiva, lo cual dice mucho de la débil generación de valor en el sector industrial andaluz, algo que no cambió en la región en los últimos años.

Una vez que la industria andaluza más potente, la de la construcción, no arrojaba las entradas en impuestos que sostenían el mini estado del bienestar andaluz, hubo que recurrir al endeudamiento.

La deuda andaluza, menor que otras comunidades gobernadas por la derecha, sin embargo se incrementó en mucha mayor cuantía en los últimos 4 años, casi doblándose: pasó de 14.314 millones de euros en el 2011 a los 27.560 millones actuales.

Este incremento llevó al retroceso claro en la inversión, en particular en los presupuestos de sanidad y educación en el cuatrienio último.

Así, el gasto sanitario per cápita rondaba los 1.170 euros en el 2009 y en 2014 no llegaba a los 980 euros. CCOO denuncia en su web un recorte del 12% en los gastos de funcionamiento de los centros de estudio para el 2015, que se viene a sumar al recorte del 20% de los dos cursos anteriores. El gasto público por alumno es de 5.150 euros al año, el peor de todo el Estado. Igualmente, la tasa de abandono escolar es la más alta del país: el 29% abandona antes de terminar las enseñanzas obligatorias.

En definitiva, todo esto refleja claramente el fracaso de las falsas políticas llevadas a cabo en nuestra tierra por “la izquierda” en los últimos 30 años.

IU no cambió nada esencial de la acción de gobierno del PSOE

Salvo la ley de la vivienda, inviable por la falta de presupuesto, y rápidamente impugnada por el gobierno central, poco se notó la mano de IU estos años. Su acción de gobierno dejó un saldo de promesas incumplidas: el Banco de tierras, la renta básica, la reforma de la ley electoral, la puesta en marcha de iniciativas fiscales contra grandes superficies... El agujero de la corrupción, tras más de 30 años de enquistamiento del PSOE en el poder, siguió tapado desde la administración pública.

Otras propuestas se insertaban en la más pura demagogia. Por ejemplo, en el caso de la banca pública. Lo cierto es que si dicho banco andaluz ve la luz, poco va a hacer: debe ser dotado de activos por una comunidad que en 4 años dobló su endeudamiento, crecientemente desindustrializada y que, merced a ello, no va a tener crédito alguno en el mercado interbancario.

En resumen, la entrada en el gobierno de la Junta supuso la claudicación de la dirección andaluza de IU a una política de facto social­liberal, donde se da a los trabajadores menos de lo que las mini reformas les conceden. Pese a todo esto, las reservas de apoyo y tradición que tiene IU en pueblos y barrios, siguen siendo importantes.

El programa de PODEMOS

El programa de PODEMOS hace énfasis en aspectos de carácter democrático, medidas anticorrupción o transparencia de la administración.

El programa llama a la Junta a no trabajar con contratas que no respeten los derechos de los trabajadores. Hace un llamado a declarar la “emergencia habitacional”, forzando una moratoria sobre la realización de desahucios y garantizando los suministros básicos de recursos (luz, agua y gas), o impulsar la ocupación (“el derecho al uso”) de las viviendas vacías de las administraciones y entidades financieras.

PODEMOS afirma “apostar decididamente por la gestión pública directa” de la sanidad, lo que debe pasar por el paso al servicio público de los sectores privatizados en la sanidad: ambulancias, restauración en los hospitales, limpiezas..., así como por la creación de más plazas públicas, pues las clínicas privadas llevan a cabo el negocio del siglo con la lista de espera de la pública.

En Educación, se pretende elevar el presupuesto hasta el 6,5% del PIB andaluz, garantizando la universalidad y gratuidad de la escuela infantil desde los 0 años. Para ello se afirma que deben ser creadas las plazas públicas necesarias.

Se pretende reactivar la Ley de Dependencia y el transporte ferroviario regional y de cercanías.

Los fondos del antiguo PER se pretenden orientar a “apoyar procesos productivos de puesta en valor de recursos agrarios infrautilizados en fincas públicas o privadas que no cumplan con la función social de la propiedad”, aunque quedaría mucho más claro poner “...fincas públicas o privadas, para que éstas puedan cubrir una función económica al servicio de los colectivos de desocupados en todas las comarcas agrarias”. Las leyes y, más aún, nuestras promesas deben ser claras.

Todo esto significa más dinero para sanidad, educación, transporte, ayuda a emergencia social, Dependencia... La pregunta del millón es ¿de dónde sale el dinero?

Esto es imposible de realizar si no se desconoce el pago de los intereses de la deuda, que este año son 869 millones de euros. Pero sigue faltando dinero. El presupuesto aprobado por el PSOE e IU dedica a la “internacionalización de las empresas” (las grandes) un total de 1.393 millones de euros, un 24% más que el año pasado. Este dinero tiene que dedicarse a gasto social.

La verdad es que un gobierno andaluz no es omnipotente para resolver los problemas fundamentales de la región. Un gobierno auténticamente de izquierdas debe basarse en la movilización, como forma de presionar para conseguir sus fines, en un contexto donde el presupuesto a su disposición será a todas luces insuficiente.

Sabemos que los poderes fácticos clamarán si PODEMOS lleva a efecto esta política. Presionarán para inhabilitar a nuestros cargos por no pagar la deuda. En cambio, los trabajadores, parados y pequeños propietarios empobrecidos estarían dispuestos a defender con la movilización toda medida que suponga hechos rotundos a la hora de cambiar la política actual. Lo que es más, estos ejemplos, a nivel regional o local, nos darían una autoridad moral incontestable de cara a la buscada victoria en las elecciones generales, este año, o los siguientes.

Por eso, la acción de este gobierno regional debe vincularse a la perspectiva de un cambio de gobierno a nivel estatal en favor de la izquierda, generando para ello la mayor tradición posible de colaboración de todas las organizaciones populares y de izquierda. La política a desarrollar en Andalucía debe ser un muestrario de lo que será la política estatal futura.

Qué política realizar

PODEMOS puede recibir el apoyo en el Estado Español que está teniendo Syriza, y aspirar a jugar el papel histórico para el que nos hemos preparado tanto tiempo. PODEMOS no debe aceptar ser el socio menor de la socialdemocracia ni justificar sus políticas. PODEMOS debemos ser un baluarte contra las políticas de recortes, vengan del PP o del PSOE.

PODEMOS debe realizar lo que la dirección de IU no estuvo dispuesta a hacer: cerrar el paso al PP, pero si el electorado no nos da la mayoría, pasar a la oposición para tener las manos libres y aspirar a organizar las luchas populares. Así, demostraremos una actitud coherente.

El voto, la organización y la lucha en la calle con PODEMOS, que concita las esperanzas de los sectores más vibrantes y dinámicos que han saltado a la palestra política en los últimos 4 años, es la mejor manera de ofrecer una alternativa a la repetición del fracasado gobierno PSOE-­IU.