Cientos de miles de personas salieron a las calles de Barcelona el domingo 15 de abril para rechazar la represión del Estado español. Una demanda clave fue la libertad de los presos políticos catalanes: los manifestantes marcharon bajo el lema "Us Volem a Casa" ("Os queremos en casa"). Este fue el final de una semana en la que el Estado intentó (y no logró) imputar con delitos de terrorismos a los miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR). La masiva manifestación reveló la resistencia del movimiento, a pesar de una dirección que no muestra el camino a seguir.

Seis compañeros de los CDR detenidos hasta el momento por orden de la Audiencia Nacional por REBELIÓN y TERRORISMO. El régimen da una vuelta de tuerca a la represión, atacando al sector más combativo y resuelto del movimiento republicano catalán y calificando como terrorismo lo que son acciones pacíficas y herramientas clásicas del movimiento obrero, abriendo la puerta a la criminalización de cualquier acción de masas contra el régimen del 78.

La represión del Estado español, desencadenada desde octubre y culminada con la aplicación del artículo 155, se ha vuelto a sentir en relación al proceso de investidura de un nuevo President de la Generalitat. Esto ha provocado una disputa entre las dos fuerzas mayoritarias del campo soberanista, Junts per Catalunya (JxCat) y ERC ¿Qué perspectivas hay?

El pasado viernes 6 de abril varios centenares de personas nos manifestamos en Madrid para exigir la libertad de los presos políticos catalanes y en defensa de las libertades democráticas, avasalladas por el aparato del Estado, no sólo en Catalunya sino en todo el país.

El domingo, el pueblo de Barcelona expresó masivamente su rechazo a la monarquía borbónica. Una monarquía que es heredera directa del franquismo, que fue utilizada por las oligarquías de la dictadura como salvaguarda de sus intereses, que está hundida en la corrupción y goza de una impunidad desvergonzada, con una fortuna nunca explicada y que, por encima de todo, se implicó de manera directa en la represión contra los derechos democráticos de los catalanes y catalanas, sobre todo a raíz del discurso autoritario y neofranquista del rey el 3 de octubre. Una monarquía que ha sido rechazada en las urnas por el pueblo catalán en tres ocasiones, el 27 de septiembre de 2015 y el 1 de octubre y el 21 de diciembre del año pasado.

El presidente del Parlament Roger Torrent ha convocado una sesión de investidura urgente con Jordi Turull como candidato, ante las amenazas escandalosas del juez Llarena que lo ha citado a él y a otros diputados el viernes con la amenaza de encarcelarlos. Esta decisión ha vuelto a poner el foco en la CUP y en la posición que debe tomar sobre esta investidura. Desde Revolució, queremos hacer pública nuestra posición con estos diez apuntes.

Lejos de reconducir la situación, las elecciones del 21D, convocadas desde Madrid a través del 155, y a pesar de la represión y de las zancadillas del Estado, dieron una nueva victoria al independentismo, perpetuando el conflicto y la inestabilidad. Los resultados representan un duro golpe contra el españolismo reaccionario, con un aumento del apoyo a las fuerzas republicanas de unos 100.000 votos y un claro rechazo al 155 y al bloque monárquico.