Unidos Podemos
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Con un 80% de participación, el equipo de Teresa Rodríguez ha ganado con comodidad las primarias de Podemos Andalucía, planteadas en principio como un método para elegir la propuesta de la organización de cara a la confluencia de la izquierda en Andalucía, pero que la dirección estatal de Podemos ha transformado en un plebiscito sobre dicha confluencia y sobre la propia Teresa Rodríguez.

Finalmente, la estrategia divisionista de la dirección estatal ha salido derrotada con contundencia. Los inscritos de Podemos Andalucía han elegido a Teresa Rodríguez como candidata a la presidencia de la Junta con un abrumador 75%, frente al 22% de Isabel Franco y el 3% de Leticia García. Teresa Rodríguez obtiene sus mejores resultados en la provincia de Cádiz, con un 85%, y en la de Sevilla con un 78%, mientras que Isabel Franco obtiene sus mejores resultados en la provincia de Jaén, con un 34%, y en la de Almería con un 27%. Asimismo, los candidatos vinculados a Teresa Rodríguez acaparan la mayor parte de los puestos presumiblemente “de salida” en las listas de todas las provincias[1].

Este resultado se debe en buena medida a la autoridad personal que la compañera Teresa Rodríguez ha acumulado en estos años, como principal figura de la oposición de izquierdas a las políticas neoliberales del gobierno de Susana Díaz, y a que su permanencia en la primera línea de la organización pueda facilitar la confluencia con Izquierda Unida, gracias también a la sintonía que Rodríguez y Antonio Maíllo muestran tanto en el Parlamento andaluz como fuera del mismo.

Otro factor sin duda ha sido la campaña que el sector de Isabel Franco ha llevado a cabo, apelando al patriotismo de partido y con ataques sectarios contra la corriente Anticapitalistas, a la que acusan de querer escindirse de Podemos, como contra el PCE e IU. Este mensaje ha chocado con los deseos de unidad de la mayor parte de los inscritos, que como respuesta han cerrado filas en torno al equipo de Teresa Rodríguez, pese a las debilidades, las contradicciones y la heterogeneidad política del mismo[2].

La campaña

Todo el proceso se ha caracterizado por la ausencia de un debate político real entre las dos principales candidatas sobre el programa electoral para Andalucía y sobre la construcción de Podemos. Ambas coincidían en un discurso de la identidad andaluza, con poco contenido político más allá del “empoderamiento” de Andalucía frente al centralismo estatal. Cuestiones clave, como la reforma agraria, la reindustrialización, la defensa de la sanidad y la educación pública, la lucha contra el paro y la exclusión social y el papel de Podemos en el conflicto social, su implicación en las luchas laborales, vecinales, por la sanidad y la educación públicas… etc, han estado ausentes del debate o han sido despachadas con un consenso de mínimos entre ambas que hacía difícil la demarcación.

Si un sector podía imponer este debate político, ese era el organizado en torno al Sindicato Andaluz de Trabajadores y a su referente histórico Diego Cañamero. Pero, lamentablemente,  éste se alineó con el sector afín a la dirección estatal, apuntalando su discurso sectario y anticonfluencia, frente a otros sectores del SAT que han apoyado a Teresa Rodríguez o se han mantenido al margen de la contienda. Una candidatura independiente liderada por Cañamero podría haber aglutinado a sectores de izquierdas de Podemos descontentos con la deriva moderada y reformista de la organización que, a falta de un referente a la izquierda de la dirección andaluza, han votado a Teresa Rodríguez o se han abstenido.

Finalmente, todo el debate giró en torno al método de la confluencia y en torno a las acusaciones de la dirección estatal a la dirección andaluza de estar preparando la disolución de Podemos en un nuevo “sujeto político” de carácter andaluz. Como dijimos en un artículo anterior, el método presentado por la dirección andaluza tiene un carácter más democrático que el que propone la dirección estatal de Podemos, que básicamente remite la conformación de las listas definitivas a una negociación por arriba entre las organizaciones. Por otro lado, las acusaciones sobre un supuesto plan para “diluir” Podemos en Andalucía o estar preparando una escisión estatal, nunca basadas en hechos contrastables, están motivadas por cálculos y equilibrios de poder internos en Podemos que al inscrito y al votante andaluz de izquierdas le son tan ajenos como una discusión teológica.

El ambiente de crispación y de macartismo que ha desatado la dirección estatal contra la mayoría de Podemos Andalucía no tiene precedentes en la corta historia de Podemos; esta ha sido sin lugar a dudas la confrontación interna más dura que ha tenido lugar en el seno de la organización, a un nivel superior incluso de la que se dio en la segunda asamblea estatal (Vistalegre II). El tono acerbo de la campaña de Isabel Franco y su lenguaje anticomunista y antitrotskista ha hecho saltar las alarmas de numerosos militantes de Podemos, dentro y fuera de Andalucía, disparando los rumores sobre una posible intervención de Podemos Andalucía como la que se llevó a cabo contra Podem Catalunya el año pasado[3]. Lo cierto es que la victoria de Teresa Rodríguez es lo suficientemente contundente e incontestable como para que la dirección estatal al menos se tiente la ropa antes de tomar medidas burocráticas contra la dirección de Podemos Andalucía.

Las tareas de la confluencia

Una vez pasadas las primarias de Podemos Andalucía y el proceso interno de IULV-CA, es el momento de afianzar y desarrollar la confluencia andaluza y dotarla de peso político y organizativo. Tanto los inscritos de Podemos como los afiliados de IU han respaldado el acuerdo de confluencia que, con el nombre Adelante Andalucía[4], se presenta como un proceso de unidad que vaya más allá de los partidos que lo conforman y que sirva para disputar el gobierno de la Junta al PSOE de Susana Díaz siendo a la vez un muro de contención contra las derechas de PP y Ciudadanos. Este planteamiento es un avance con respecto a la descafeinada confluencia estatal de 2016, pero por sí solo no basta para ganar.

En primer lugar, Adelante Andalucía debe dotarse de un programa que aporte soluciones a los problemas más acuciantes de la mayoría social de Andalucía: el paro, la emigración, el subdesarrollo relativo de nuestra tierra, las condiciones de vida en nuestros barrios y pueblos, la lucha contra el machismo y contra todas las formas de opresión… Este programa no puede basarse en la gestión y el reparto de la miseria existente, en los límites de “lo posible”, sino que debe partir de la necesidad de poner todo el enorme potencial productivo de nuestra tierra al servicio de las necesidades de los andaluces.

Y en segundo lugar, la unidad de la izquierda para las elecciones debe ir acompañada por la unidad por la base, formando comités de Adelante Andalucía en los barrios y pueblos, organizando la campaña por la base apoyándose (y no sustituyendo ni cooptando) en el tejido social que se ha organizado en estos años, y uniendo el trabajo electoral con un trabajo cotidiano de cara al movimiento obrero, vecinal, estudiantil, de mujeres… Adelante Andalucía puede ser una palanca de transformación si lleva a cabo estas tareas, la corriente Lucha de Clases en Andalucía está dispuesta a empujar en esta dirección.


[1] Ver resultados completos en https://primarias2019-andalucia.podemos.info/resultados/

[2] Ver "Las primarias de Podemos Andalucía y la confluencia de la izquierda"

[3] Ver "¿A dónde va Podemos? – En defensa de la democracia interna y de una política de clase"

[4] Ver el Manifiesto de Adelante Andalucía https://adelanteandalucia.org/