Movimiento Obrero
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El 8 de Marzo de 2018 vivimos una jornada histórica de huelga y movilizaciones, que rompió con el ambiente de apatía y desmovilización de los últimos años. Por primera vez en el Estado Español, fue convocada una jornada de huelga general, con el objetivo de combatir la desigualdad de género en el mundo laboral y el sexismo. Millones de mujeres, y también hombres, participaron de una u otra forma a lo largo de esta jornada de lucha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Hacia marzo de 2019

En estos momentos y desde hace unos meses se lleva trabajando desde el movimiento feminista en la preparación del próximo 8 de Marzo. Se están realizando asambleas y acciones de difusión de los que será una nueva convocatoria de Huelga General.

Del mismo modo que ocurrió en 2018, los sindicatos minoritarios son los que ofrecerán la cobertura legal a la huelga general impulsada por el movimiento feminista, mientras que los sindicatos mayoritarios se limitarán a apoyar mediante paros parciales de dos horas. Sin embargo estas organizaciones están recibiendo fuertes presiones por parte del movimiento feminista para que convoquen también un paro de 24 horas, algo para lo que todavía estarían a tiempo si sus direcciones quisieran rectificar.

Una Lucha de Clases

Ya el año pasado, aunque las movilizaciones fueron un rotundo éxito con pocos antecedentes, la huelga pudo ir mucho más allá si no fuera por la confusión generada por los intentos de veto a los trabajadores masculinos por parte de la cúpula del movimiento feminista y por el papel que jugaron los sindicatos mayoritarios de tratar de reducir su participación y la convocatoria misma al mínimo. Ambos aspectos arrojaron mucha confusión a la convocatoria y sembraron la duda en las trabajadoras y los trabajadores que, aunque querían participar, no sabían si tenían el respaldo suficiente por parte de las organizaciones sindicales.

Si algo nos demostró la jornada de huelga del pasado 8 de marzo, es que la lucha por la igualdad de la mujer no es sólo una lucha de género, es también una cuestión de clase. ¿Acaso no recordamos a Inés Arrimadas, dirigente de Ciudadanos, renegar del movimiento feminista por su carácter anticapitalista? ¿o a la presentadora de TV, Ana Rosa Quintana, afirmar que no haría huelga porque esa no era la manera de luchar por la igualdad?

No debemos confundir como aliadas en nuestra lucha a las defensoras y privilegiadas del sistema. ¿Dónde están las mujeres del PP y C’s cuando sus compañeros pactan campañas contra el aborto en Andalucía o el fomento de los centros educativos con segregación de sexos? ¿Se levantan dentro de sus partidos cuando sus compañeros defienden recortes en el presupuesto para las mujeres víctimas de violencia machista? ¿Alguna de ellas ha defendido la subida del salario mínimo, que fundamentalmente afecta a las mujeres? Absolutamente no. Porque ellas no son defensoras de la igualdad de género, son defensoras del sistema capitalista que  nos oprime a nosotras y les da privilegios a ellas.

Nuestros aliados son los hombres de la clase trabajadora. Luchar por nuestra emancipación como mujeres de la clase trabajadora debe ir ligada a nuestra emancipación como clase social. La mujeres no debemos luchar por tener las mismas condiciones precarias que nuestros compañeros. Mujeres y hombres debemos luchar por acabar con la precariedad de nuestras condiciones laborales y sociales para todos y todas. De igual forma que no es posible derribar al capitalismo sin incorporar a las mujeres a la lucha, no vamos a poder derribar el patriarcado dejando a nuestros compañeros atrás.

procavi puerta

¿Qué huelga necesitamos?

Por todo ello, creemos que a diferencia de la posición de la Coordinadora Feminista, no se debe excluir a los trabajadores y activistas masculinos, de la convocatoria. Necesitamos una huelga de 24 horas de mujeres y de hombres, con un trabajo sindical serio previo a la huelga con asambleas, reparto de propaganda, piquetes…

Defendamos la fuerza de las mujeres trabajadoras parándolo absolutamente todo, bajo nuestras reivindicaciones. Ni una trabajadora, ni un trabajador en los centros de trabajo, bajo las siguientes reivindicaciones:

  • A igual trabajo, igual salario.
  • 16 semanas de permiso de maternidad y paternidad intransferibles.
  • Jornada de 30 horas semanales para hombres y mujeres que permita la conciliación familiar, con el objetivo de que no sea la mujer quien lleve a cabo las reducciones de jornada y por tanto obtenga un salario más bajo que el de sus compañeros.
  • Guarderías públicas gratuitas en cada barrio y en cada centro de trabajo con 50 o más trabajadores.
  • Plan de vivienda para las mujeres que sufren maltrato y dependen económicamente de sus agresores, sin necesidad de denuncia previa, como para cualquier persona -hombre o mujer- que la necesite.
  • Aborto libre, gratuito y en hospitales públicos.
  • Atención e intervención temprana pública y gratuita.
  • La incorporación general del “ama de casa” al trabajo productivo fuera del hogar. No al salario al “ama de casa”, el cual supondría la perpetuación de la esclavitud doméstica.
  • Subsidio de desempleo equivalente al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para toda mujer desempleada, sin estar ligado a la realización de tareas domésticas.
  • Centros culturales y de ocio municipales en cada barrio para niños y adolescentes atendidos por profesionales capacitados y psicopedagogos.
  • Comedores en todo centro de trabajo a partir de 50 trabajadores. Comedores públicos para los hijos de los trabajadores en escuelas y universidades, así como en cada barrio, con comidas y menús de calidad a precio de coste.
  • Lavanderías públicas de calidad en cada calle, a precio de coste.
  • Plan de  Dependencia, con profesionales asalariados capacitados, que atiendan integralmente todas las necesidades, garantizado con los fondos económicos necesarios.
  • Empresa pública de limpieza a domicilio, con profesional asalariado capacitado.

Sólo con una huelga efectiva de estas características estaremos en disposición de poner en jaque al sistema y estaremos en una mejor situación para acabar no sólo con la opresión como mujeres, también con la opresión que sufrimos como trabajadoras.