Análisis Político
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Miles de personas, hombres y mujeres expresamos, pocas horas después de conocerse la sentencia, nuestra indignación en las calles de Vitoria.Miles de personas, hombres y mujeres expresamos, pocas horas después de conocerse la sentencia, nuestra indignación en las calles de Vitoria.

La convocatoria, hecha a través de redes sociales, se extendió como un reguero de pólvora, y una multitud de manifestantes, entre las que destacábamos las jóvenes, mostramos nuestra ira contra estos jueces que representan un régimen podrido e insensible, totalmente ajeno a los sentimientos de los que sufren.

Todos fuimos testigos ayer de cómo una vez más la “justicia” española desampara y cuestiona a la víctima, en vez de protegerla y dar castigo a cinco seres que, se ha demostrado, son un peligro para la sociedad y en especial para las mujeres que habitan en ella. Al parecer, que entre cinco personas cojan a una chica de mitad tamaño y edad, en estado de embriaguez, cuando está volviendo a casa, y meterla en un portal para violarla en grupo, grabarlo y dejarla ahí desnuda y sin móvil, no es una violación porque no ha habido violencia.

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Señoría, creo que violencia precisamente es la palabra que usaría para describir este acto. Violencia, asco, frustración, y necesidad de un modelo de sociedad distinto que asegure la garantía de derechos humanos básicos para nuestros ciudadanos y ciudadanas. Es repugnante, que hoy en día, después de sufrir tan profundamente, de ser juzgada, de que medios de todo el país cuestionen cómo iba vestida y cómo fue su vida social después de su violación, -las violaciones, mejor dicho-, una chica que sólo quería salir de fiesta en sanfermines, vea que sus agresores, dentro de pocos años, volverán a la calle con esa mentalidad tan podrida, sabiendo que apenas hay consecuencias por arruinar la vida de una persona.Como marxistas, debemos unirnos para luchar, concienciar y lograr un sistema en el que la igualdad sea una garantía para todos sus miembros.

Laura, universitaria de la UPV. Vitoria-Gasteiz