Pagina principal Estado Español Economía La economía crece: ¿quién se beneficia? Las empresas ganan, los trabajadores pierden

La economía crece: ¿quién se beneficia? Las empresas ganan, los trabajadores pierden

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Tenemos que movilizarnos para recuperar lo que nos han robado

El Gobierno del P.P. está eufórico porque, según dice, sus políticas han llevado a un crecimiento económico continuado. El producto interior bruto (PIB) lleva catorce trimestres consecutivos creciendo y llevamos  tres años con un PIB del 3%. No es tema de este artículo analizar las causas y características del crecimiento económico español, que sería muy interesante, sino ver los efectos que este crecimiento está teniendo ¿Qué tipo de empleos se están creando? ¿Qué salarios perciben los trabajadores?

ricos pobresEmpleo

La encuesta de población activa (EPA) del primer trimestre de 2017 nos dice que con crecimiento de la economía, -el PIB crece al 3%-, se ha destruido empleo. En el pasado, siempre que había crecimiento económico, había crecimiento del empleo, ahora no; el empleo que se crea es de muy baja calidad y muy dependiente de los vaivenes de la economía. No es empleo propiamente dicho, es subempleo. Otro de los datos relevantes que registra la EPA es el descenso de la población en edad de trabajar y dispuesta a hacerlo, la población activa. En el primer trimestre, la población activa se redujo en 52.600 personas. La población activa lleva reduciéndose 14 de los 18 últimos trimestres y ha disminuido desde el primer trimestre del 2012 en 740.000 personas. Las causas son múltiples: envejecimiento, salida de inmigrantes, desánimo en la búsqueda de un empleo, emigración, todo ello síntoma muy preocupante  del crecimiento económico existente, de la calidad y cantidad de empleo que se está creando.

Otro de los datos que nos muestra la EPA es la baja calidad del empleo, la tasa de temporalidad es del 25,7%, la más alta desde el primer trimestre del 2008.

Un dato revelador de la encuesta es que la contratación indefinida está perdiendo estabilidad al debilitarse la protección contra el despido. Se observa una rotación y una precariedad en este tipo de contratos que no existía anteriormente. También hay que subrayar el peso que está teniendo el contrato a tiempo parcial, 1,7 millones de personas, sobre todo mujeres, que tienen que aceptar, a su pesar, este tipo de contrato muy desregulado y mal pagado.

Otro de los campos objeto de estudio de la EPA es la situación de los desempleados. En este primer trimestre, a pesar del crecimiento económico, ha habido una reducción mínima situándose la tasa en el 18,9%. De ellos, 2,3 millones llevan más de un año desempleados y 1,7 millones más de dos años sin trabajar. Este desempleo estructural y la baja calidad del empleo que se crea, conducen al aumento de la pobreza y a la exclusión social desde 2008. Los datos que aporta la Encuesta de Condiciones de Vida del INE nos dice que el 14.1% de los ocupados son trabajadores pobres. También ha aumentado la tasa de pobreza entre los parados, ya afecta al 48,5%.

Y todo ello se corrobora con el informe de abril-2017 sobre empleo de la Seguridad Social, en él se certifica que más del 40% de los asalariados son eventuales o tienen un contrato a tiempo parcial, o ambas cosas a la vez.

Salarios

Los análisis realizados sobre la distribución primaria de la renta a partir de los datos de la Contabilidad Nacional y del Euroestat, ponen de manifiesto la existencia de un enorme transvase de recursos de los asalariados a las empresas, que han aprovechado este periodo para reducir su endeudamiento, repartir dividendos y recuperar de forma acelerada su nivel de beneficios anterior a la crisis.

Los datos cantan, desde 2008 a 2016 las rentas de los asalariados han caído en 33.679 millones de euros mientras los excedentes empresariales han aumentado en 7.850 millones de euros.

Esto se refleja en el reparto de la renta nacional (PIB al coste de los factores), es decir, el valor de todo lo que se produce en un año en el país entre empresas y trabajadores.

En los años 2008-2013 con fuerte destrucción de empleo y rebaja de los salarios, los trabajadores perdieron 2,2 puntos del PIB, que ganaron los beneficios de las empresas.

Sin embargo, lo que caracteriza la nueva situación es que en los años 2014-2016, años de crecimiento económico, el PIB creció 8,6 puntos en términos acumulados y el empleo aumentó 1,2 millones de personas. Sin embargo, la remuneración de los asalariados apenas ha ganado participación en el reparto de la tarta de la riqueza nacional. A pesar de ese importante crecimiento del PIB y del número de trabajadores, el peso de los salarios sólo ha subido del 52,4% al 52,7%

Si tomamos solamente lo ocurrido en las sociedades no financieras del sector privado, excluyendo los autónomos, que están más cercanas a la economía real, la pérdida de los asalariados es todavía mayor. Según los datos de Economistas frente a la crisis, de 2008 a 2015 la remuneración de los asalariados en estas sociedades ha caído en 44.699 millones de euros. En ese mismo periodo, los beneficios de esas empresas no financieras han crecido en 9.559 millones.

Los beneficios de estas empresas se han ido apropiando de una mayor parte de la riqueza nacional ya desde antes de la crisis 2006-2013. Los beneficios de estas sociedades pasaron de acaparar el 36,5% del valor añadido bruto total al 43,4%, casi siete puntos más.

De 2013 a 2015, a pesar de la creación de empleo en ambos años, los salarios sólo han recuperado medio punto y su participación sigue estando 5,6 puntos porcentuales por debajo de la que tenían en 2006.

En el periodo más duro de la crisis, las empresas siguieron repartiendo dividendos mientras aplicaban políticas de ajuste duro sobre los trabajadores, realizando un cuantioso transvase de rentas de los asalariados a los empresarios.

Este ataque a los salarios ha producido que la renta disponible de los hogares haya caído en España desde 2009, consecuencia directa de la devaluación salarial y la precariedad laboral. Según Euroestat, la renta disponible per cápita ha caído en España un 10,5% en términos reales de 2009 a 2015, la tercera mayor caída de la UE tras las registradas en Grecia y Chipre.

Estas medidas devastadoras sobre los salarios, los beneficios sociales, y las reformas laborales, tienen un beneficiario claro, el capital, que va a recuperar todo el PIB perdido con la crisis, -10 puntos-. El resultado es maravilloso para la patronal y los poderosos, que habrán conseguido producir la misma riqueza nacional que en 2008 con una mano de obra empequeñecida, -más de 2 millones de trabajadores menos-, y empobrecida -25.000 millones de euros menos en remuneración a los asalariados.

Los trabajadores no tenemos nada que celebrar, hemos sido los perdedores de la crisis, el éxito de los beneficios empresariales descansa en el aumento brutal de la explotación del trabajo.

Lo certifican las cifras que proporciona GESTHA, -organización sindical de los Inspectores de Hacienda-, el 47% de los asalariados cobra menos de 1.000 euros al mes.

La desigualdad salarial se impone, en 2007 el 26,9% de los asalariados cobraba por debajo del salario mínimo interprofesional (SMI, actualmente 707,70€/mes), en 2015 lo hacía el 34,3%.

La desigualdad, la precariedad, golpea especialmente a la juventud trabajadora privándole de un futuro digno. Los salarios de los jóvenes menores de 26 años son los que más han perdido en este periodo de crisis, 38%.

Y este es el mejor de los mundos que nos ofrecen, la economía crece, habrá trabajo. No hay que revertir, nos dicen, las reformas que nos han hecho salir de la crisis, al contrario hay que profundizarlas.

En el periodo de crisis, los trabajadores al ver semiparalizadas las empresas no reivindicaban, posponiendo el salario al mantenimiento del empleo. Ahora que la economía crece, que aumentan los pedidos, ha llegado el momento de recuperar lo perdido, de hacer valer nuestra fuerza colectiva, de despertar de su sueño letárgico a UGT-CCOO, y forzarles a preparar la lucha por recuperar el poder adquisitivo perdido, el empleo fijo, y mejores condiciones de trabajo. Así lo están entendiendo por todo el país, trabajadores y sectores de la producción que han empezado a movilizarse contra la explotación.