Economía
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Suben los beneficios empresariales. El coste de vida sube, pero no los salarios.

El Gobierno del PP condiciona la subida del Salario Mínimo a la marcha de la economía y sin embargo suben la luz, el gas y el transporte, y se compromete a elevar un 80% el gasto en Defensa.

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Pasó la Navidad, ese falso espejismo de sociedad amable, llena de música, colorido y estímulos al consumo, alentado por las grandes cadenas comerciales para hacer caja. Ahora estamos en la cuesta de enero, para la mayoría de los trabajadores y sus familias ésta dura todo el año.

Como aperitivo, las subidas del precio de las necesidades básicas como el gas, cuyo recibo mensual será de un 6,2% de media más caro, o la electricidad que subirá un 2,5% el recibo, después de un incremento del 10% en 2017. Esto supondrá para muchas familias la decisión dramática de tener que elegir entre calentarse o comer.

En esta recuperación económica, donde aparentemente todo va viento en popa, ¿qué está pasando con los salarios? Los datos cantan, la recuperación económica se basa en la temporalidad y en los empleos a tiempo parcial. Esto permite que haya una reducción salarial muy importante y produce la generalización de los salarios bajos y la destrucción de los salarios medios. La juventud trabajadora es la más castigada, y está atrapada en salarios a la baja. Según la última encuesta disponible de Distribución Salarial del INE (2015) publicada en 2017, los salarios de los menores de 24 años bajaron un 5,1% (11.228€/año), los que tenían entre 24 y 29 su salario cayó un 1,6% hasta los (16.064€/año) y entre los 30 y 34 años sus emolumentos se redujeron un 3% hasta los (19.597€/año). El análisis de los datos nos da que la tendencia generalizada de la contratación en las empresas es la sustitución de trabajadores antiguos por menores de 40 años peor pagados.

Este tratamiento salarial está en las antípodas del que practican para sí mismos los ejecutivos de las grandes empresas. Según denuncia OXFAM, el año 2016, la retribución de los principales ejecutivos del IBEX-35, las 35 empresas más importantes cotizadas en Bolsa de este país, creció un 15% hasta una media de 4,2 millones de euros. Mientras, los salarios medios de sus empresas apenas se incrementaron en un 0,3%. En los dos últimos años, los salarios de los altos directivos se elevaron un 40% frente al 4,4% de sus empleados. Estos ejecutivos, miembros de los Consejos de Administración del IBEX, al cierre del 2016 ganaron 112 veces más que el salario medio de su empresa. El dato más escandaloso que cita OXFAM es el del presidente del Banco Popular, rescatado de la quiebra por el Santander, su presidente Ángel Ron, multiplicó por 10 su remuneración en 2016 y superaba en 1.252 veces el salario de la categoría más baja de su banco. Por ello en 7 horas de trabajo ganaba lo que un administrativo de su banco en todo el año. Puede parecer increíble, pero es así de obsceno y no es el único caso. Sigue aportando OXFAM datos que ilustran este expolio masivo por una minoría opulenta de la riqueza producida. El número de millonarios creció en nuestro país un 60% entre 2008 y 2016. Al mismo tiempo, aquellos que ganan menos de 6.000€ anuales crecieron un 35% en los últimos cuatro años. Eso supone que 5,4 millones de trabajadores viven con apenas 16,5 € al día. Otro dato muy gráfico que ilustra claramente esta pérdida de peso de los salarios frente al capital lo ofrecían en un artículo en la prensa dos trabajadores de AFI (Analistas Financieros Internacionales). Según sus cálculos, la distribución primaria de la renta aporta conclusiones relevantes, aproximadamente el 80% del incremento experimentado por el producto interior bruto (PIB) de la economía española, entre el primer trimestre de 2007 y primer trimestre de 2017, ha remunerado al capital frente al 20% que ha ido al factor trabajo.

La economía ha recuperado el crecimiento de antes de la crisis, se produce lo mismo que en 2008 con 2,1 millones de trabajadores menos y con una disminución para las empresas de 30.000 millones de euros menos en costes laborales. La foto de la sociedad española que sale de la crisis aparece incluso en el último informe de la Comisión Europea publicado hace un mes, en que advierte a España de los graves problemas sociales existentes. El informe dice que el 28,6% de la población española está en riesgo de pobreza y exclusión. 13.334.573 personas con nombre y apellidos, casi 2 millones más que en 2009. Así mismo otro dato relevante que resalta el informe es el crecimiento de los trabajadores pobres, aquellos que a pesar de estar ocupados no llegan a fin de mes. Representan el 13,1% de los asalariados y a pesar del crecimiento económico siguen aumentando.

La política del Gobierno PP

Hay dos decisiones políticas del PP que ejemplifican claramente su actitud frente a las necesidades sociales y frente a los poderosos.

Ante las presiones por parte de Donald Trump para que incrementen sus presupuestos en Defensa los diversos países de la OTAN, el Gobierno del PP ha decidido incrementar en más de un 80% el gasto militar actual hasta llegar a 18.000 millones de euros en 7 años, con el objetivo marcado en la reunión de países de la OTAN de dedicar a Defensa el 2% del PIB. Esta decisión no está condicionada por la marcha de la economía ni a otro tipo de necesidades de tipo social más prioritarias, etc.

Por otro lado tenemos la decisión de incrementar el salario mínimo interprofesional, (SMI). Este acuerdo, ratificado por UGT y CCOO, que atiende a una necesidad social básica, dar una cobertura mínima y suficiente a los salarios, si está fuertemente condicionado.

El gobierno del PP ha puesto como requisito imprescindible, y los sindicatos UGT y CCOO lo han aceptado, el cumplimiento de dos premisas básicas. Primera, que el crecimiento económico supere el 2,5% del PIB cada año; segunda, que cada año el aumento de la afiliación a la Seguridad Social sea de más de 450.000 afiliados.

El contenido de este acuerdo, difundido a bombo y platillo por los medios afines al PP, es el siguiente: elevar el SMI actual, 707.7€/mes, en un 4% en 2018, un 5% en 2019 y un 10% en 2020. Los condicionantes hacen dudar de su aplicación efectiva, ya que dura tres años y en el último año se aplica la subida más importante (10%). Dadas las circunstancias económicas nacionales y internacionales la situación de cumplimiento del PIB puede no cumplirse, así lo pronostica el propio Banco de España que habla de un crecimiento del PIB de un 2.4% y el propio gobierno PP que hace una previsión de crecimiento de un 2.3%. Las previsiones para 2019 y 2020 son todavía más pesimistas. La Comisión Europea pronostica un crecimiento del PIB del 2.1%. Si esas previsiones se confirman este acuerdo será, como tantas otras veces, un buen acto de propaganda del Partido Popular con el aval de los dirigentes de UGT y CCOO.

Incluso, si se pudiera llevar a la práctica, la medida es claramente insuficiente dado el raquítico SMI del que se parte y la pérdida de poder adquisitivo experimentada en el periodo de crisis. También tiene un alcance muy limitado, sólo se aplicaría a los trabajadores a tiempo completo que ingresen menos de 736€ mes, alrededor de 530.000 personas. Excluye, el PP lo hizo ya en el Real Decreto de 2017, a 2,4 millones de trabajadores a tiempo parcial que cobran menos del SMI y que constituyen el núcleo duro de los trabajadores pobres.

Este acuerdo es un trampantojo, muestra que los dirigentes sindicales no son consecuentes con la política de reformas que dicen defender, y que en unas circunstancias de crecimiento económico son incapaces de luchar por las reivindicaciones que ellos mismos se plantean, y aceptan las limitaciones que ponen en peligro la aplicación de esas mismas migajas que se les ofrecen. Además, se prestan a una operación de propaganda del PP, que los utiliza para demostrar que se preocupa por satisfacer las necesidades sociales. La crisis, las reformas antisociales, la destrucción de la negociación colectiva, el recorte de los derechos sociales y sindicales han debilitado a la clase obrera. La vuelta al crecimiento económico alienta la lucha de los trabajadores por recuperar lo perdido. No será en los despachos, sino alentando coordinando y generalizando esas luchas cómo los trabajadores recuperarán la posición social que les corresponde.