No fue un abrazo, fueron puños

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“El abrazo”, de Juan Genovés, trasladado al Congreso de los Diputados

Es difícil reprimir la indignación ante la falsedad y la hipocresía, sea en materia histórica o de arte; o, como en este caso, de ambas. Este el caso de presentar el conocido cuadro de Juan Genovés, “El abrazo”, como el símbolo de La Transición.

El abrazo

La Transición fue en realidad: 30 asesinados por la policía y las bandas fascistas sólo en el primer año de reinado de Juan Carlos, decenas de millones de horas perdidas en huelgas ilegales o semitoleradas; huelgas y manifestaciones de masas por la amnistía, contra los despidos por motivos políticos y por la legalización de las organizaciones obreras y de izquierdas; 2 millones de parados, conspiraciones golpistas y un intento serio de golpe de estado (23F); fue que los mismos que firmaron penas de muerte terminaron  acomodados en la UCD y AP (hoy PP); fue la traición de los dirigentes del PCE y del PSOE de las expectativas de un cambio revolucionario en la sociedad -con la imposición de la bandera franquista y la monarquía borbónica- que provocó la mayor desmoralización y reflujo político desde la derrota en la Guerra Civil. No, la conquista de las libertades democráticas -limitadas- no fue consecuencia de "un abrazo" entre rojos y azules, sino de los puños de millones de trabajadores, jóvenes, mujeres y luchadores sociales.

El famoso cuadro de Juan Genovés "El abrazo", que ahora se exhibe flamante en el Congreso de los Diputados, como símbolo de la concordia y el consenso de la Transición, ha sufrido el mismo destino tragicómico.

Originalmente, Genovés lo llamó "Amnistía", y fue una recreación pictórica de fotografías de la época de presos políticos liberados que eran recibidos en la calle por sus familiares y amigos. La imagen del cuadro fue donada por Genovés a la Junta Democrática (dirigida por el PCE) para una campaña por la Amnistía. Fue impresa en decenas de miles de carteles clandestinos en 1976, reinando ya su majestad borbónica, muchos de los cuales fueron confiscados por la policía. El propio Juan Genovés fue detenido y encarcelado una semana por tal motivo bajo el gobierno de Arias Navarro. Este cartel del cuadro de Genovés presidía el despacho de los abogados laboralistas de CCOO de la calle Atocha de Madrid cuando fueron acribillados a tiros en enero de 1977 por pistoleros fascistas. No, no fue "El abrazo", fueron puños, y balas.

Posteriormente, el cuadro fue recreado como estatua en bronce en recuerdo de los abogados laboralistas asesinados, y se exhibe en la plaza de Antón Martín de Madrid, frente al portal del edificio donde se perpetró el crimen.

El cuadro siempre estuvo vinculado al crimen de Atocha, a CCOO en particular y, en cierta medida, al PCE. Por eso fue tratado durante 40 años como un paria por el régimen político de La Transición y su brazo artístico. Esa es la auténtica verdad.

El cuadro original, que estaba en EEUU, fue cedido en 1978 al Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, y se lo ocultó en la Aduana durante meses. Cuando fue donado al Museo Reina Sofía en 1988 (gobierno de Felipe González) permaneció más de 20 años en los sótanos sin ser exhibido públicamente.

No es casual la fanfarria y publicidad exorbitada que el régimen y su prensa le han dado ahora al traslado y exhibición del cuadro en el Congreso. Cuando ven crecer las fuerzas de izquierda rupturistas y los partidos del régimen sufren una debilidad histórica, de nuevo sienten la necesidad de ensalzar la idea del "consenso", el "acuerdo", la "negociación", como en "La Transición", démonos "un abrazo", dejemos a un lado los puños. De nuevo, "El abrazo", cuando son puños.

Nos interesa recordar lo que dijo Juan Genovés hace años sobre “El abrazo”, cuando  reposaba en los sótanos del Museo Reina Sofía:

“Para mí, ese cuadro ya no me pertenece; su imagen pertenece ahora a todo el mundo. Lo que está claro es que la pintura en cuestión se convierte en un símbolo para toda España. Este símbolo es de las fuerzas políticas de la izquierda de este país. Siempre me gustó que su espíritu estuviera en la calle, por lo que de la pintura 'Amnistía' pasó a la escultura 'El Abrazo' en la plaza de Antón Martín. En su emplazamiento influyó la posición mantenida por la oposición y la actitud de CC.OO.” (http://madridafondo.blogspot.com.ar)